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San Carlos Borromeo, célebre arzobispo de Milán, fue un pilar de la reforma católica en el siglo XVI, patrono de los seminarios y seminaristas, buscó siempre la formación de un clero sano y virtuoso. Pieza clave durante el concilio de Trento y recordado por su heroica actuación durante la peste de Milán, empleó todos sus dones para la mayor gloria de Dios y para la salvación de los hombres, siempre con un sacrificio total, hasta el punto de ser víctima de su bondadosa entrega.
Fue un religioso de la Orden de los Predicadores, hijo de un español y de una mujer de raza negra. Ya desde niño, a pesar de las limitaciones provenientes de su condición de hijo ilegítimo y mulato, aprendió medicina que, después, siendo religioso, ejerció generosamente en Lima, Perú, a favor de los pobres. Entregado al ayuno, a la penitencia y a la oración, vivió una existencia austera y humilde, pero irradiante de caridad. San Martín de Porres nos hace recordar el gran e inmenso poder de la humildad y el servicio. Es un ejemplo de cómo la grandeza de los pequeños actos cotidianos pueden cambiar nuestro entorno y llevarnos a Vida Eterna.
El Padre Armando responde algunas preguntas sobre los fieles difuntos: el purgatorio, las indulgencias plenarias, el alma de los que mueren... Conmemorar a nuestros fieles difuntos es celebrar la misericordia de Dios, que es quien más se esfuerza en salvar para siempre a sus hijos y concede un tiempo de gracia después de la muerte.
En este episodio hablemos de la santidad, pero no la santidad de un santo en específico, pues la celebración es de todos los santos, incluso de los santos cuyo nombre desconocemos. En el episodio explicamos en qué consiste la santidad y qué es lo que hizo a todos los santos serlo, y cómo el día de todos los santos es una llamada a que nosotros también lo seamos. ¿Qué es la santidad? Acompáñanos a descubrirlo con el Padre Roberto Funes.
Fue un mártir del orden senatorial que padeció por Cristo en tiempo del emperador Maximiano. La tradición señala que Quintín realizó curaciones milagrosas y expulsó demonios. Por su testimonio de amor a Cristo suscitó la conversión de muchos paganos, despertando también las sospechas de las autoridades civiles. Fue acusado de ser cristiano. San Quintín vivió y murió por Cristo y, para él, su único orgullo, su único gozo, era ser seguidor de Jesucristo y entregarle su vida.
Fue un presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos que viajó por todo el reino de Nápoles predicando la Palabra de Dios en un estilo adaptado a la gente sencilla. Vivió siempre buscando a Dios pese a las grandes tentaciones que tuvo. San Ángel nos enseña lo que es la verdadera confianza en Dios y entrega a los hombres.
Chiara fue una niña católica que, a los 16 años se le diagnosticó osteosarcoma, un tipo de cáncer óseo muy doloroso. Chiara sucumbió al cáncer el 7 de octubre de 1990, después de una dura batalla de dos años. Chiara, a los ojos del mundo, no hizo nada grande, pero a la mirada de Dios vivió y murió como una santa, y esa es la más grande hazaña. Nos transmite paz, confianza y fue plena en Dios, en su vida y en su enfermedad, donde ofreció todo por amor a Dios, dando ejemplo a cientos de personas por todo el mundo por su testimonio.
San Judas Tadeo fue un apóstol de Nuestro Señor y lo acompañó en su vida pública. Según algunas versiones San Judas predicaba en Judeo, luego pasó a Mesopotamia y posteriormente a Persia, donde junto al apóstol Simón combatió las herejías de Zaroes y Arfexat, dos sacerdotes paganos que levantaron al pueblo contra los dos apóstoles. Judas Tadeo y Simón buscaron alojamiento con un discípulo llamado Semme y a la mañana siguiente una turba de personas liderada por los sacerdotes paganos rodearon la casa y exigieron entregara a los apóstoles o de lo contrario quemarían la vivienda. Ante la amenaza, ambos apóstoles se entregaron; a Simón lo mataron partiendo su cuerpo en dos, mientras que a San Judas le cortaron la cabeza con un hacha. Tiene también una epístola canónica donde nos invita a luchar valientemente por la fe que ha sido dada a los santos.
Salvador Mollar Ventura fue un joven que quiso ser fraile franciscano para entregar su vida a Dios y a los demás. Cumplió las labores más sencillas con sumo cuidado y amor, y murió mártir, pues fue asesinado sólo por le hecho de ser fraile. Él nunca perdió la paz y ofreció cada momento de su vida.
Gracias a ella y su obra, se creó la idea del Domingo Mundial de las Misiones. Paulina Jaricot pasó desapercibida en su tiempo, siendo la promotora más eficaz del amor a la misión y de la ayuda a los misioneros. Esta preciosa espiritualidad que ella vivió y transmitió a tantas personas la llevó a fundar la Obra de la Propagación de la Fe. Paulina nos enseña una vida de humildad y espiritualidad, pero también de acción. Que en la pequeñez y humildad de Paulina Jaricot encontremos la grandeza de vivir para Dios.
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