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San Gregorio Magno fue Papa y es Doctor de la Iglesia. Siendo monje ejerció ya de legado pontificio en Constantinopla, y después fue elegido como Pontífice. Arregló problemas temporales y, como siervo de los siervos. atendió a los cuidados espirituales, mostrándose como verdadero pastor en el gobierno de la Iglesia, ayudando sobre manera a los necesitados, fomentando la vida monástica y propagando y reafirmando la fe por doquier, para lo cual escribió muchas y célebres obras sobre temas morales y pastorales.
Bartolomé nació en la ciudad de México en 1580, y con 16 años ingresa a la orden agustina. En 1606 se embarcó en Acapulco y llego a Filipinas. Allí, los superiores al ver sus cualidades, lo nombraron maestro de novicios, desempeñando este cargo durante un sexenio. Tenía una gran facilidad para los idiomas, era un buen latinista y aprendió pronto el japonés a pesar de las dificultades de esta lengua. Venció innumerables peligros para llevar a Cristo a los creyentes y para no ser detenido, vivía en los campos y bosque; vivió pobremente, padeció las inclemencias del clima y también el hambre. A esto él añadió ayunos, vigilias y tales maceraciones, que aquel joven robusto de 25 años, se convirtió en un hombre enjuto y seco que no parecía tener más que huesos y piel. Víctima de una traición, el Beato Bartolomé fue sorprendido y arrestado en 1629, junto con el catequista y ahora Beato Juan Shozaburo y otros tres auxiliares con los que fue enviado a la cárcel de Nagasaki. Al llegar al lugar del suplicio, entonaron, como era la costumbre entre quienes eran sacrificados, el salmo 116 “Laudate Dominum omnes gentes”, luego los ataron con lazos muy frágiles, para que se pudieran romper si decidían renegar. La leña era verde y llena de lodo para que ardiera con dificultad. Al ser encendido el fuego, el Beato Vicente Carvalho sacó su crucifijo y levantándolo en alto exclamo “¡Adelante valerosos soldados de Jesucristo! ¡Viva nuestra fe y por ella valerosamente muramos!”.
Donde hoy es Francia, San Gil erigió un monasterio donde vivió y murió. De San Gil aprendemos a estar unidos en todo momento a Dios, a confiar en su Voluntad y a llevarlo a las personas que más lo necesitan.
Recibió el sobrenombre de non natus (no nacido), porque su madre murió en el parto antes de que el niño viese la luz. Con el permiso de su padre, el santo ingresó en la orden de los Mercedarios, que acababa de fundarse. Enviado al norte de África con una suma considerable de dinero, Ramón rescató en Argel a numerosos esclavos. Cuando se le acabó el dinero, se ofreció como rehén por la libertad de ciertos prisioneros cuya situación era desesperada y cuya fe se hallaba en grave peligro. El gobernador, enfurecido porque no dejaba de predicar y convertir musulmanes al cristianismo, ordenó que lo azotaran en todas las esquinas de la ciudad y que le perforasen con un hierro candente y le cerraran los labios con un candado, cuya llave guardaba él mismo y sólo la daba al carcelero a la hora de las comidas. Murió en 1240.
¿Valdrá la pena ser cristiano? San Esteban de Zudaire, siento tan sólo un joven en un barco yendo a la aventura, nos dice que sí: que nada es poco para Cristo y que, por Él, se da la vida para vivir la Vida Eterna.
Entró a la Compañía de Jesús a los 19 años y es destinado a la misión de Brasil. En 1570, cuatro navíos y un galeón enemigos de la fe católica y del ideal misionero los increparon. Con el cuerpo abierto a punta de espada, en el pecho y junto al cuello, es arrojado vivo al mar. Sus labios jubilosamente vibran hacia el Cielo, con un Te Deum de agradecimiento a Dios por el martirio.
Hoy es la memoria del martirio de San Juan Bautista, al que Herodes Antipas retuvo encarcelado en la fortaleza de Maqueronte y a quien, en el día de su cumpleaños, mandó decapitar a petición de la hija de Herodías. De esta suerte, el Precursor del Señor, como lámpara encendida y resplandeciente, tanto en la muerte como en la vida dio testimonio de la verdad. Podría decirse que San Juan Bautista es un mártir de la verdad y la familia.
San Agustín, después de una juventud en pecado y libertinaje, tuvo una conversión a la fe católica y fue bautizado por San Ambrosio de Milán. Vuelto a su patria, llevó con algunos amigos una vida ascética y entregada al estudio de las Sagradas Escrituras. Elegido después Obispo de Hipona, en África, siendo modelo de su grey, la instruyó con abundantes sermones y escritos, con los que también combatió valientemente contra los errores de su tiempo e iluminó con sabiduría la recta fe.
San Agustín es un ejemplo de vida apasionada por la búsqueda de la Verdad. Nunca dejó de amar ni de perseguir una vida auténtica y honesta. Un santo comprometido con su tiempo que nos enseñó a armonizar la fe y la razón.
Cuando era muy joven fue dada en matrimonio a Patricio, siendo San Agustín uno de sus hijos, por cuya conversión derramó abundantes lágrimas y oró mucho a Dios. Fue un modelo de madre: alimentó su fe con la oración y la embelleció con sus virtudes. Ardiendo en deseos de la vida celestial, murió partiendo a África, con su hijo Agustín a su lado, feliz de ir al Señor sabiendo que su hijo "había vuelto a Casa", o sea, había vuelto a Dios.
Para ayudar a los ancianos, esta Santa fundó el Instituto de las Hermanitas de los Ancianos Desesperados. Tuvo una vida de entrega incansable a éstos. A pesar de las dificultades, nunca dejó de ayudarlos, muriendo en el servicio. Tenía el secreto de su paz interior inalterable en medio del tráfago continuo, en sus palabras: "Dios en el corazón, la eternidad en la cabeza, y el mundo bajo los pies".
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