Nació en 1247 en Italia y, marcada por heridas afectivas desde pequeña, buscó amor y seguridad fuera de Dios. A los 16 años huyó con un hombre noble, con quien vivió varios años sin matrimonio y tuvo un hijo. Su vida parecía cómoda, pero estaba lejos del Señor. Todo cambió cuando su compañero fue asesinado; aquel golpe doloroso la enfrentó con la fragilidad del mundo y la realidad del pecado. Profundamente arrepentida, regresó a la casa de su padre pidiendo perdón y comenzó un camino radical de penitencia y oración. Se trasladó a Cortona, donde ingresó a la Tercera Orden de San Francisco y abrazó una vida de pobreza, ayuno y contemplación de la Pasión de Cristo. Su conversión no fue solo interior: fundó un hospital para atender a los pobres y enfermos, convirtiendo su pasado en fuente de misericordia para otros. Recibió gracias místicas y vivió un amor ardiente por el Crucificado hasta su muerte en 1297. Su vida nos recuerda que nadie está demasiado lejos para Dios y que donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.
Con tu ayuda podremos continuar con este episodio: https://www.paypal.com/donate/?hosted_button_id=GZMHJDMXG8L22&fbclid=PAZXh0bgNhZW0CMTEAAabzPiBLoj2NefLbiwGBbXS1Ckn9xG8o9stwEGRXwQnsnoRllvac_CUJ_cU_aem_oPr5pU3Gmbo2qA3t6j-zkg