"Yo me quisiera inventaruna máquina del tiempoy darle pa' lante y pa' trás reviviendo estos momentos".
(Tomás de Perrate - Te digo lo que siento, entre Málaga y Camagüey. Infundio. 2011)
Llevamos media vida esperando un disco como Tres Golpes, en el que Tomás de Perrate reconstruye sus antecedentes familiares que incluyen a su padre Perrate, a su abuelo Manuel Torre(s) y a una tatarabuela a la que cambiaron el apellido y que, según todos los indicios, era negra.
Hace once años que Tomás había grabado su disco anterior, Infundio, que hizo junto al guitarrista Rycardo Moreno, que también tiene antecedentes negros. Durante años la flamencología había ignorado la aportación negra al flamenco y eso que lo tenían fácil. Manuel Torre(s) proclamó hace un siglo: "Todo lo que tiene sonidos negros tiene duende". Eso lo dijo sobre una obra de Falla, la fuente de referencia es bien conocida: un tal Federico García Lorca.
Inspirado por una larga conversación con Tomás de Perrate tomamos la melodía del Johnny Guitar, la película de Nicholas Ray, y la metemos en su máquina del tiempo. El cantaor y el periodista llevamos unos años quedando para después, para más tarde cuando haya algo que contar, y lo primero que me dice al encontrarnos es que a nuestro lado hay un tipo que es la viva imagen de Chano Lobato. Cosas del realismo mágico.
En el montaje final de este collage en torno a la figura de Perrate, faltaba algo que dejara claro el punto de vista de este relato de arqueología y ciencia ficción. Ahí es donde aparece la Orquesta de Julio Gutiérrez en las Cuban Jam Sessions del sello Panart, en el que recuerda y reclama con un lenguaje musical modernísimo a los cimarrones, aquellos esclavos que lograron su libertad escapando al monte... "Pal monte pa' guarachar", que dijo después Eddie Palmieri mostrando las huellas y el camino de la liberación. Nuestra herencia.