Corta hasta el laconismo en grabaciones
en estudio —sólo estuvo en activo como artista con derecho a firma en los
catálogos oficiales entre 1969 y 1973—, la carrera discográfica de Donny
Hathaway tiene suficientes matices como para merecer atención cuarenta años
después de su prematura muerte en 1979, a los 33 años.
Cuando apareció como disco sencillo
(1969) la canción-emblema con la que se cierra esta mínima playlist, The
Ghetto, la crítica descubrió una “nueva fuerza impulsora para el soul”
—el juicio es de la revista Rolling Stone— gracias a la garra elemental,
directa e irresistible de una base afrocubana, sostenida por la percusión de
los cueros, las palmas, el piano eléctrico tocado por Hathaway, y las sacudidas
de una voz solista donde se anudan los abismos dolientes del blues y el
martilleo hacia el éxtasis del góspel religioso.
La selección permite comprobar la
polivalencia del artista y la gran altura que alcanzó como músico total
(intérprete, compositor y arreglista). Desde la infrecuente pieza sinfónica I
Love the Lord: He Heard My Cry, con orquesta de 40 maestros y marching
band, un atrevimiento que descollaba y rompía todas las fórmulas de la
época, hasta las variaciones del síncope sensual del soul cuajado a
partir del góspel —Voices Inside, Come Litlle Children...—.
Comparable en sensualismo a Curtis
Mayfield o Marvin Gaye, Hathaway era un fragoso baladista, como demuestra en la
clásica He Ain't Heavy, He's My Brother, que aquí podemos escuchar en una grabación en directo.