Los especialistas en el estudio del Codex Calixtinus (s. XII) acostumbran a referirse a su libro IV con este calificativo por atribuirse falsamente su autoría a Turpín, obispo francés de Reims (s. VIII). Aunque no se conoce su autor o autores, las investigaciones demostraron sin mucha dificultad que no era obra de Turpín, citado en el manuscrito como acompañante y relator de esta historia legendaria, en la que el emperador Carlomagno viaja a España con su ejército para liberar el Camino hacia el sepulcro del apóstol Santiago.