La investigación anunciada por Washington sobre más de 120 biolaboratorios en distintos países volvió a poner en debate el desarrollo de programas vinculados a la guerra biológica. Cerca de 40 de esas instalaciones están en Ucrania, como se había denunciado durante años desde el Kremlin.
“El siglo XX fue el del átomo, de la física y en contrapartida de las armas nucleares; el siglo XXI será el de la genética, de la biología molecular, de la bioingeniería y en contrapartida, su mal uso, podría generar las bio-armas, las bioweapons, las armas étnicas y todo lo que se circunscribe a los laboratorios biológicos, que deben entenderse como laboratorios de guerra biológica”, afirmó Carlos Mamani Aliaga, sociólogo peruano y analista geopolítico especializado en seguridad, en diálogo con Séptimo Piso.