Un estudio elaborado por profesionales del Hospital de Jarrio detecta mayor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular en entornos rurales dispersos del occidente. El trabajo, basado en datos de 38.815 personas, confirma una mayor prevalencia de hipertensión, dislipemia y arritmias en las zonas especiales de salud. La conclusión es que la dispersión geográfica incrementa el riesgo de padecer trastornos metabólicos y obliga a diseñar estrategias de prevención Primaria urgente.
El estudio, elaborado por los médicos Marcos Álvarez Pérez y José Manuel Fernández Carreira, identifica picos epidemiológicos de especial relevancia en algunas de las zonas especiales analizadas: por ejemplo: hay tasas de dislipemia más elevadas en municipios rurales, alcanzando un 64,8% en Villayón (la dislipemia es la alteración de los niveles de lípidos y colesterol en sangre); la hipertensión Arterial se sitúa por encima del 34 por ciento en Taramundi, Grandas-Pesoz y Boal . Los valores más altos de diabetes mellitus (16,7 por ciento) se concentran en la Zona Especial de Boal. El trabajo se ha presentado en el Congreso de la Sociedad Española de Arteriosclerosis que se está celebrando en Gran Canaria.
Marcos Álvarez, médico y subdirector de Atención Sanitaria y Evaluación del área I Occidente-Jarrio.