Hace un mes con los calores que estábamos teniendo y la falta de lluvias de estos meses de verano teníamos cierta preocupación con la huerta, por un lado porque los cultivos no estaban terminando de brotar y por el otro que la tierra estaba rara y no terminaba de absorber toda el agua necesaria, sino que la rechazaba, lo que estaba haciendo que las plantas se quedasen secas, a lo que habia que sumar la llegada de ciertos insectos, como la oruga que se estaba comiendo las hojas de la acelga y el pajarillo que estaba aprovechando que habían salido las grosellas, alguna frambuesa y la uva espina para alimentarse, sin embargo, las lluvias de las últimas semanas han hecho que todo de un cambio