Las expresiones usadas, aquí y en otros pasajes, denotan una persona, y el oficio mismo incluye todas las perfecciones divinas.
El don del Espíritu Santo es dado a los discípulos de Cristo, y no al mundo. Este es el favor que Dios da a sus elegidos: como fuente de santidad y dicha, el Espíritu Santo permanecerá con cada creyente para siempre. | Pr. Antonio Urrutia V.