Cristo estaba dispuesto a sufrir, pero oró pidiendo que se le salvara de sufrir. La oración pidiendo ser librado de la tribulación puede concordar bien con la paciencia que hay tras ellos, y con el sometimiento a la voluntad de Dios en ellos. Nuestro Señor Jesús decidió satisfacer la honra de Dios injuriado, y lo hizo humillándose a sí mismo. La voz del Padre desde el cielo, que lo había declarado su amado Hijo, en su bautismo y en la transfiguración, se oyó proclamando que había glorificado su nombre que lo volvería a glorificar. | Pr. Antonio Urrutia V.