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(Capítulo 34 y un tercio al 36) En este episodio se resuelven la novela del Curioso impertinente y la batalla final de Dorotea y Don Fernando versus Luscinda y Cardenio. Todo ello, desarrollado en el interior de la venta de marras, con toda la troupe del Quijote como testigo. ¡Un cristo, vamos!
(Capítulo 33 y medio al 34 y un tercio) Lo de Anselmo y Lotario se enquista hasta decir basta. Menos mal que al poco de arrancar este episodio todo comienza a resolverse y queda el asunto más o menos en agua de borrajas. Al fin y al cabo, es una sencilla historia leída por el Cura. Más o menos como el libro mismo que estoy leyéndote cuando grabo este episodio, que termina con una graciosa gincana que –espero– disfrutes.
(Capítulo 33 incompleto) La expedición de rescate a Don Quijote va con buen pie hasta la misma venta en donde Sancho fue manteado y pasaron todas aquellas cosas que pasaron. Allí, en el descanso del camino, nuestros intrépidos amigos encontrarán una novela muy interesante que leerán con agrado, ya que la tele y la radio todavía no estaban siquiera imaginadas.
(Capítulos 28 y medio al 32). Finaliza el relato que quedó en suspenso con una agradable sorpresa –aunque dura– para Cardenio. Y la tropa que se ha formado a partir de tanta casualidad emprende la compleja tarea de sacar a Don Quijote de su retiro espiritual. ¿Lograrán su cometido, o podrá la cabezonería del traspuesto con tanta buena voluntad por rescatarle de su desdicha?
(Capítulos 27 al 28 y medio). Cardenio cuenta su visión de los hechos mientras el cura y el barbero escuchan con atención. Y cuando el plan para sacar a Don Quijote de Sierra Morena ya ha comenzado a gestarse, otra inesperada visita sacudirá la trama, dejándola en suspenso momentáneo...
(Capítulos 25 al 26) Don Quijote decide quedarse en pelota picada para hacer penitencia en la soledad sórdida y recóndita de Sierra Morena. Sancho hace de emisario de una carta que jamás llegará a su destino, pues es interceptado ante una conocida venta por un par de personajes que conocen mejor que nadie a Alonso Quijano.
(Capítulos 23 al 24) Aparece Cardenio y tan pronto como abre la boca descubrimos a otro personaje desgraciado y medio loco que nos robará enteramente el corasón. ¡No paramos en esta historia de darnos de bruces con tipos así, tan entrañables!
(Capítulos 21 al 23) De cómo Don Quijote encuentra su famoso yelmo –vacía– y de cómo termina liberando a unos galeotes, delinquiendo más claro que nunca antes en el libro. A todo esto, ya no sé quién está peor de la cabeza, si Quijote o Sancho...
(Capítulo 20) En este episodio se narra en exclusiva el capítulo 20, que tiene dos partes diferenciadas claramente, siendo la primera una aventura de pacotilla con diálogos jugosos y la segunda un capítulo del más puro misterio. Todo adobado con la lógica cervantesca –lógico, por otra parte–. ¡Un disfrute vamos!
(Capítulos 17 al 19) En este episodio pasan muchas cosas sabrosonas, tales como lo que se resuelve en la venta gracias al vinito de Maritornes, una batalla encarnizada con ovejas y carneros encantados y alguna que otra cosa más de cuyo nombre ahora mesmo no me recuerdo.
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