Evocamos recuerdos de nuestros mejores juegos de infancia, en los que el contacto físico preponderaba, y si te caías eras tú, tu cuerpo sintiendo el piso lleno de piedras, ahora en estos tiempo lo único que se cae es la red del Internet. Hacemos una comparación entre los juegos de antaño que han quedado relegados, con los videojuegos que son los que los precedieron.