Afortunadamente estamos saliendo de una época en la que acostumbrábamos pensarnos como individuos aislados, y considerar el tiempo como algo por fuera de nosotros. En las últimas décadas ha surgido con fuerza un modo de pensarnos diferente, como formando parte de una “red” dinámica en la que los procesos cambiantes reemplazan a lo eterno e inmóvil. Hoy el tiempo es expresión de cambio y transformación. Hoy los límites no son absolutos y los destinos no están marcados. O acaso no nos sorprendemos a nosotras mismas, mujeres que en no muy poco tiempo atrás pertenecíamos a la “clase pasiva” - clasificación que vaya una a saber quién la hizo - y que hoy nos encontramos habitando tiempos que si bien no son paradisíacos, son tiempos más fluidos, menos rígidos que nos dan la posibilidad de mirarnos diferente.
Les voy a contar una experiencia interesante que hizo el Instituto Hanover. Se le colocaron a una persona unos anteojos con lentes inversos de manera que viera todo “cabeza para abajo”. Imagínense la reacción primera de esta persona: desorientada, confundida, perdida. Sin embargo, después de un tiempo de visión confusa los objetos volvieron a verse igual que antes de usar los lentes. Ésto es porque el cerebro organiza la información recibida por los sentidos de manera que el individuo tenga un cuadro coherente. No hace mucho tiempo atrás nos mirábamos con lentes que nos hacían ver como personas inhabilitadas para aprender, para producir, incluso para innovar. Hemos crecido además escuchando historias de mujeres incapaces de retos inimaginables que abonan esta visión.
Hoy el tiempo es expresión de cambio y transformación. Hoy los límites no son absolutos y los destinos no están marcados.
Una de las tantas mujeres que sí dieron batalla luchando por hacer justicia fue la artista Margaret Keane (1927-2022) reconocida por los grandes ojos de sus personajes. Ella tuvo que luchar judicialmente contra su marido quien vendía los cuadros de Margaret atribuyéndose su autoría hasta que finalmente fue reconocida ante el tribunal como la legítima autora de sus pinturas.
En el ámbito de la psicología sabemos que el modo en que nos percibimos, qué representación tenemos de nosotros mismos tiene muchísimo que ver con discursos, narraciones de las figuras significativas. El éxito depende más de que la persona “se la crea” que de su talento.
Hoy las mujeres mayores, pertenecientes a la nueva longevidad, estamos en plena reorganización de nuestras vidas. Ya el tiempo no está por fuera nuestro sino que nos pertenece y lo queremos usar para reconfigurarnos y transformarnos.
Entonces, ¿Con qué lentes queremos que la vida nos encuentre? Con los que siempre nos hemos acostumbrado a vernos o con nuevos lentes que posibiliten una mirada diferente?
¡Las espero entonces para descubrir nuevas visiones de nosotras mismas!