8M Ciencia, el ciclo enfocado en el trabajo de mujeres científicas, cierra una primera etapa dedicada a investigadoras vinculadas a la Universidad de la República y radicadas en el interior del país.
En esta ocasión, SobreCiencia conversó con Paulina Abre, licenciada en geología de la Universidad de la Plata en Argentina, quien desde hace unos años trabaja en la sede de Treinta y Tres del Centro Universitario Regional del Este (CURE).
La científica explicó que en el departamento de Treinta y Tres son varias las empresas mineras que explotan depósitos de caliza. Esto generó la necesidad de desarrollar la carrera de tecnólogo minero, que se dicta desde el año 2016 y que solamente se puede cursar en la sede del CURE de esa zona del país.
La experta mencionó que hay un amplio campo para el desarrollo profesional en esta materia y remarcó que se necesitan más recursos e investigadores para conocer más profundamente la riqueza geológica de Uruguay.
“Es un tema de inserción laboral. No está generado el espacio dentro de las empresas, tal vez porque desconocen que existe la carrera y que es lo que el tecnólogo minero puede hacer. Se requieren espacios donde se generen más intercambios”, expresó.
Paulina Abre dijo que en Treinta y Tres hay caliza de muy buena calidad, oro y también hierro. Contó que además se han encontrado indicios de potenciales yacimientos de cromo o del grupo del platino, áreas de investigación que aún no se han estudiado pero que requieren un primer abordaje académico.
El año pasado Abre presentó junto a estudiantes de la carrera de tecnólogo minero, el proyecto denominado “Caracterización de los minerales pesados de las arenas de la costa de Rocha, entre Cabo Polonio y Valizas” ante el Programa de Apoyo a la Investigación Estudiantil (PAIE- Pedeciba).
En este trabajo, descubrieron algunas especies minerales que no son comunes de encontrar en la playa, elementos poco comunes que están asociados a veces con la presencia de diamantes.
“Tenemos cuatro laboratorios de geología, donde tenemos la capacidad instalada para preparar todas las muestras y hasta un microscopio electrónico. Esto nos permite generar una base de datos que lleva muchas horas de trabajo, y el poder hacerlo acá ahorra muchísimos costos porque si uno tiene que ir a otro lado a hacerlo, sale muy caro. Aquí somos capaces de preparar las muestras, los granos minerales que se quieren analizar, ya sea hacer la geoquímica de los granos o un análisis isotópico para saber la edad. Esto es algo que hay que destacar de la sede del CURE en Treinta y Tres. En este tiempo logramos organizar laboratorios que no tienen nada que envidiarle a otros”, señaló.