Te invito a reflexionar de la vida, verla como las olas del mar. El mar puede estar tranquilo y revolcarme a la vez dependiendo en dónde esté. Así la vida, cuando estamos solo en la superficie, nos daña, nos lastima pero cuando voy hacia adentro todo es paz y lo que pase afuera no me afecta adentro simplemente soy parte de lo que está pasando frente a mí.