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A veces lo que sentimos no cabe en la voz ni en las formas que conocemos. Hay confesiones que no se dicen: se revelan, se entregan, se desnudan. Este es uno de esos intentos por expresar lo que nace cuando alguien deja de buscar la soledad y se atreve a reconocer lo que realmente siente. Lo que queda dicho aquí no es palabra: es impulso, es verdad, es… una forma más de decir amor.
Hay anhelos que no nacen del deseo, sino de la necesidad de pertenecer a algo más grande que uno mismo. A veces un pensamiento, un instante o un simple suspiro basta para encender una ilusión que trasciende la realidad. Esta nace de ese lugar donde el corazón imagina, pregunta y se eleva, buscando convertirse en algo más que un cuerpo: en una esencia. Porque anhelar también es una forma de soñarse vivo.
Entre notas, recuerdos y emociones, existe un lugar donde la voz se vuelve refugio y la melodía, camino; y aunque no todas las canciones se escriben para ser escuchadas, algunas nacen para ser sentidas. Lo que aquí se expresa es el eco de una melodía compartida, esa que transforma el silencio en emoción y convierte los sueños en algo que puede habitar dentro del corazón.
Hay anhelos que no nacen del deseo, sino de la necesidad de pertenecer a algo más grande que uno mismo. A veces un pensamiento, un instante o un simple suspiro basta para encender una ilusión que trasciende la realidad. Esta nace de ese lugar donde el corazón imagina, pregunta y se eleva, buscando convertirse en algo más que un cuerpo: en una esencia. Porque anhelar también es una forma de soñarse vivo.
El amor no solo se siente: se reconoce en aquello que nos rodea. A veces basta mirar los elementos para descubrir que hablan el mismo idioma que dos almas que se encuentran. Lo que sentimos no está aislado, sino mezclado con el viento, el agua, la luz y el silencio. La naturaleza toma forma para recordarnos que tú y yo no solo compartimos emociones… compartimos el universo.
Mágico instante que sella el cantar de estos versos, la historia como el tiempo son parte de nuestras dualidades, sino quisiera soñar me gustaría estar despierto, pero entiendo que en algún momento tendría que dormir, por eso mismo me preparo para soñar, la vida es muy parecida a esta reflexión, no todos podemos amar, como no todos llegan a despertar, entonces te pregunto, que te gustaría más, ¿soñar o despertar?
Hay momentos en que el alma se disuelve en la naturaleza, como si lo perdido buscara un nuevo lugar donde existir. Cuando algo o alguien se va, el corazón se aferra a lo que queda: una imagen, un color, una sensación que no se disuelve del todo. Todo lo que existe está destinado a transformarse: la materia, los sentimientos, los recuerdos… nada desaparece por completo. Es toda esa energía la que se transmuta en belleza, la que deja de ser carne o presencia para volverse símbolo, color y esencia. Porque quizás la eternidad no está en permanecer, sino en seguir transformándose.
El amor no es una promesa ni un destino; es un acto de fe entre dos almas que se atreven a sentir más allá de lo desconocido. No basta con percibirlo en la piel o en el alma, como tampoco se trata de convencer, sino de coincidir con quien también busca fundirse en un mismo latido. El amor es el marco donde dos almas se encuentran, se reconocen y se entregan.
El amor no siempre comienza con grandes promesas, a vecesnace en lo íntimo: en un abrazo, en una caricia, en el pulso acelerado que se comparte sin palabras. Puede confundirse con pasión, pero lo trasciende, porque en lo profundo de ese encuentro está la semilla de algo más duradero. Así, en lo sencillo y en lo humano, descubrimos cómo nace el amor.
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