En este devocional te comparto una parte muy personal de mi testimonio y cómo hace 15 años Dios comenzó a apartarme y transformarme cuando decidí rendirle mi vida. Reflexiono sobre una verdad que hoy puedo enseñar con autoridad: el enemigo no necesita hacerte pecar para destruirte, solo necesita distraerte y robarte el tiempo.
Basada en Juan 14, hablo sobre lo que realmente significa poner a Dios primero, cómo eso no es religiosidad ni rituales, sino identidad y entendimiento. Explico por qué muchas mujeres creyentes viven agotadas, siendo las últimas en su propia lista, y cómo eso no refleja al Padre que mora en nosotras.
Este mensaje es para la mujer que ama a Jesús, que desea vivir con propósito, orden y gobierno propio, pero siente que el trabajo, la familia y las responsabilidades la están consumiendo. Te invito a reflexionar si tu vida está reflejando al Padre o si estás viviendo distraída.
Si estás lista para dejar de perder tiempo y permitir que el Espíritu Santo reorganice tus prioridades, este episodio es para ti.