La pandemia nos ha obligado a mirar con detención el rol del Estado, que en Chile, lejos de tener la robustez necesaria para enfrentarla, da muestras de una fragilidad que no le permite llegar con sentido de urgencia a quienes están en peor situación. Uno de los problemas, señala Jeannette Jara, es que se insiste en políticas públicas focalizadas, en las que las personas deben esforzarse por calificar para los beneficios -compitiendo para ver quien es más pobre entre los pobres- en vez de adoptar medidas universales, de las que se descarte a quienes no lo requieran, como manera de agilizar la entrega de ayuda. Junto a Juan José Soto, coinciden en que un ingreso familiar de emergencia universal, financiado con la redistribución de recursos proveniente de un impuesto a los super ricos, es una manera más eficiente de atender la emergencia. Este último agrega que hoy más que nunca se requiere mejor gestión y eficiencia, asumiendo que mucho se puede resolver sin requerir acuerdos legislativos lentos.