Reconocimientos telefónicos, propinas miserables de Fabrizio, nuevas forma de aplicarse, secretos de nutrición y belleza, el análisis más profundo de lo que queda de Chile y una lamentable historia del Edo, que para variar, alguna vez... la cagó.
Todo eso en un imperdible capítulo de no tan larga, sino que mediana duración. O sea... mediana... tirando pa media hora. Así que bien igual.