Piloto, soñador y profundamente marcado por su infancia, Antoine de Saint-Exupéry encontró en su madre una figura esencial que lo acompañó incluso en la distancia. Mucho antes de escribir El Principito, ya le dedicaba cartas llenas de ternura, memoria y admiración, donde aparecen las primeras huellas de su mundo literario.
Esta semana, el podcast presenta un especial de cartas por el Día de la Madre, con relatos que revelan la profundidad de ese vínculo.