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En este capítulo, hay una conversación acalorada de Jesús con los judíos, relacionada con la Verdad. La "verdad" se menciona siete veces en esta conversación.
Nuestra verdad es Dios, Jesús, y su Palabra (la Biblia).
La primera mentira ocurrió en Génesis, cuando la astuta serpiente (satanás), engañó a Eva y a Adán.
De igual manera, hoy en día el diablo está en todas partes, tergiverzando las cosas, haciéndonos creer que todo es relativo, llamando a lo bueno malo, y a lo malo bueno.
Pero, no existe verdad en el diablo. Su propósito en el Edén era confundir a Adán y Eva, y trata de hacer lo mismo en el pueblo de Dios.
Los cristianos debemos estar ciertos sobre qué cosas son aceptables y cuáles no dentro del Evangelio.
En este estudio, el Pastor, apoyado en la Biblia, enseña que Jesucristo es, sin lugar a dudas, el Hijo de Dios.
Los judíos no creen que Jesús es Dios, pero nosotros, los cristianos evangélicos, sabemos que Jesús es Dios mismo porque lo confirma la Biblia.
Los judíos preguntaron a Jesús si él era el Mesías (el Cristo), pues querían eliminarlo, apedrearlo. Jesús les dijo que ya se los había dicho, pero que no le creyeron, pues no eran de "sus ovejas". Sus ovejas lo seguían, y él les daba vida eterna (la salvación), sin perecer jamás.
Juan 1 1-4, confirma que Jesucristo es Dios, porque él es el Verbo, el Creador, la Vida, la Luz.
Él y el Padre uno son.
Esta tarde continuamos el estudio acerca de la Fe, nos pondremos el termómetro para analizar cómo está nuestra Fe. En este sermón el predicador nos enseña que Una fe muerta no sirve para nada, por eso es necesario alimentarla con la palabra de Dios para que crezca. La manera de saber que nuestra fe no está muerta es cuando damos frutos, hacemos acciones que demuestren que nuestra fe está viva para la gloria de Dios.
La prédica de esta noche nos enseña sobre los 10 principios fundamentales de la prosperidad, no se trata solo de dinero, sino son aplicables a todos los aspectos de nuestra vida.
Los principios bíblicos de finanzas son :
1. Dios es dueño de todo.
2. Lo que tengo, Dios me lo da.
3. Lo que tengo no es mío, es de Él
4. Las riquezas son pasajeras.
Dios bendice a quienes evitan malos consejos y malas compañías, y viven para la gloria de Su nombre. El amor al dinero es la raíz de todos los males. Por eso, debemos buscar primero el reino de Dios y su justicia, enfocarnos en las cosas celestiales y vivir con integridad y propósito divino.
Jesús estableció un mandamiento nuevo sobre el amor verdadero, presentado en tres niveles: primero, amar al prójimo como a uno mismo, según la ley antigua; segundo, amar como Dios nos ama, incluyendo incluso a los enemigos con un amor sacrificial; y tercero, enfocarse en amar especialmente a los hermanos en la fe, pues nuestras acciones hacia ellos son como si fueran hechas para Jesús. El mensaje concluye advirtiendo que, si no amamos a nuestros hermanos, nuestra fe está engañada, e invita a reflexionar sobre cómo vivimos este amor en nuestra vida cristiana.
En el sermón de esta tarde continuamosEn el sermón de esta tarde continuamos estudiando la Fe. En esta oportunidad el predicador nos explica algunas de las características que debemos tener para saber cuándo tenemos Una fe que no se rinde. Si su fe no duda, si enfrenta la oposición, si solo tiene la mirada en Cristo, si es inquebrantable, si da honra al Señor en medio de la prueba, si no se queja y si entiende que nada nos puede apartar del amor de Dios, podemos decir que nuestra fe es victoriosa porque no se rinde.
Al hablar de la fe recordamos que la Biblia dice que es imposible agradar a Dios si no tenemos fe. En esta sermón aprendemos algunas de las causas por las que algunos Perdieron la fe; por ejemplo: descuido espiritual, unirnos a personas equivocadas entre otras. Podemos reflexionar que si nuestra fe muere, no nos queda nada. ¡Anímese hermano!, también aprendemos qué hacer para no perder la fe.
La prédica de esta noche nos enseña que Dios le dio a Daniel conocimiento, discernimiento e inteligencia. En nuestro caminar diario, es importante avanzar un escalón más. Muchas veces, como en una montaña rusa, no llegamos a la cima por obstáculos como el miedo, la pereza o el conformismo.
Para alcanzar nuestras metas necesitamos disciplina, constancia y aspirar siempre a lo mejor, para la gloria de Dios. La preparación y la educación forman parte del llamado de Dios, quien las usa para moldearnos y darnos propósito. Él quiere que seamos de bendición para otros, guiándonos siempre con su mano y su plan perfecto para nuestras vidas.
Este capítulo relata cómo Israel, tras ofender a Dios, es oprimido por Jabín y Sísara, pero Débora y Barac los liberan; el Pastor, tomando a Débora como referencia, analiza el rol de la mujer en el pastorado, distinguiendo tres posturas: igualitaria, jerárquica y complementaria (la de su iglesia), que valora la igualdad en dignidad pero reserva el liderazgo pastoral para hombres, señalando que, aunque las mujeres son mayoría en las iglesias, sus dones deben usarse para servir sin aspirar a la ordenación pastoral.
El sermón de esta tarde nos hace reflexionar en lo importante que es nuestra fe y cómo nos ayuda a conectar con Dios. El predicador expone elementos de la fe que nos debe motivar a pedirle a Dios que aumente cada día nuestra fe. El cristiano con fe elimina lo negativo, no se preocupa por todas las cosas, no se enfoca en las circunstancias y no entran en pánico cuando atraviesan una tormenta. Recuerde hermano que la fe está fundada en el poder de Dios.
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