Una historia que se desvanece en los enigmáticos pliegues del tiempo, como las marcas en un vinilo antiguo, ocultando el destino inexorable del amor eterno. Palabras que se pierden en surcos desgastados, borrando cualquier rastro en los oídos fríos de un nuevo siglo.
En este encuentro, la voz de Lucas Rodríguez permanecerá en silencio, sin involucrarse, permitiendo que los dos corazones antagónicos se enfrenten sin ningún tipo de interferencia, como un observador indiferente que no se entromete en la intimidad de sus latidos.