SIENDO COMO BARTIMEO
Bartimeo, siendo ciego y queriendo ver grita pidiendo la misericordia de Dios. Grita: HIJO DE DAVID, TENGA MISERICORDIA PARA CONMIGO!!..Hoy el Salmo 99 nos dice: LA MISERICORDIA DE DIOS ES ETERNA. Voy yo pensando en todas aquellas personas que, por cierto, le habían hablado con Bartimeo sobre Jesús. Le habían dicho sobre el amor y el poder sanador de Jesús. A lo mejor la gente le había dicho a Bartimeo que Jesús nació el pueblo de Belén. Ciudad del Rey David. Por eso cuando Jesús se le acerca a Bartimeo grita: ¡¡¡JESÚS, HIJO DE DAVID!!! Bartimeo, al igual que Uds. y yo quería ver a Jesús. Ver a los demás. Ver la belleza del mundo. Así que Bartimeo le pidió a Jesús que le diera la vista. A mí me gusta creer que Bartimeo, durante el resto de su vida iba hablando a los demás sobre como él había conocido a Jesús y como Jesús le había curado. Creo también que Bartimeo, durante el resto de su vida hablaba sobre la gente que le había hablado sobre Jesús. Sobre todo, me gusta creer que Bartimeo siempre le dio gracias a Dios por todas las personas que le habían ayudado conocer a Jesús. Creo yo que esta bella historia de Bartimeo nos anima a mí y a todos Uds. a que siempre recordemos a todas las personas que nos han ayudado a conocer y amar y a seguir a Jesús. Fueran aquellas personas nuestros propios papas o amigos que nos ayudaron a conocer y amar a Jesús creo yo que cada día debemos darle gracias a Dios por todos ellos. En mi caso, además de nuestra propia mama que nos criaba después de la súpita muerte de mi papá siempre recuerdo a nuestra Tía Carlotta. Porque Tía Carlotta ayudó a nuestra mamá seguir la vida siendo una valiente madre al perder a nuestro papá. Así que Bartimeo nos invita a ser como era él dándole gracias a Dios por todas las personas que nos ayudan seguir conociendo, amando y sirviendo a Jesús.
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