Romanos 10:9-10 [BLP] “Si, pues, tus labios confiesan que Jesús es el Señor y crees en tu interior que Dios lo hizo resucitar triunfante de la muerte, serás salvado. 10_ Porque se necesita la fe interior del corazón para que Dios nos restablezca en su amistad, y la pública confesión de esa fe para obtener la salvación.”
Es importante lo que estos versículos nos enseñan acerca de la salvación. Claramente el Espíritu Santo a través del apóstol Pablo nos habla diciendo que La salvación no se recibe a través de sollozos, ni de buenas obras. La salvación es un don de Dios como el mismo Espíritu Santo enseña en: Efesios 2:8 [NTV] “Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios.”, y ese don se recibe al afirmar su Palabra.
Cuando alguien le da un regalo, diría usted: ¡Qué lindo es!, ¿cuánto le debo? No, la respuesta apropiada es: ¡Gracias!
Con cuánta frecuencia los cristianos, aun después de habérseles dado la salvación, se sienten obligados a hacer algo para llegar hasta Dios. Debido a que nuestra salvación e incluso nuestra fe son regalos, debiéramos responder con gratitud, alabanza y regocijo.