Romanos 8:1 “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”
Estas son preguntas que debe hacerse cada cristiano a lo largo de su andar, de su caminar con Cristo. ¿Cuál es el principio de su andar: la carne o el Espíritu, la naturaleza vieja o la nueva, la corrupción o la gracia? ¿Para cuál de estos hacemos provisión, por cuál somos gobernados?
¿Por cuál camino se mueven con más deleite nuestros pensamientos? ¿Por cuál camino van nuestros planes e ingenios? ¿Somos más sabios para el mundo o para nuestras almas?
Lo normal de la vida cristiana consiste en andar, actuar, caminar por el espíritu. Y andar por el espíritu es equivalente o igual a caminar por fe. Eso es lo que enseña: 2 Corintios 5:7 “(porque por fe andamos, no por vista)”. Así que el andar o caminar en el espíritu es andar por fe.
Así que si usted como cristiano dice vivir por el Espíritu; literalmente está diciendo que anda, actúa, habla dirigido; guiado por el Espíritu. Gálatas 5:24-25 “Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 25_ Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.”