Muchas personas piensan que Jesús está e ellos pero la realidad es que no. Jesús sigue estando a las puertas, Él está tocando, muchos escuchan el toque de la puerta, muchos escuchan su voz, algunos abren; pero muy pocos le invitan a seguir.
Si vives en una vivienda alquilada y pagas el alquiler, el propietario no puede entrar en la vivienda sin tu permiso. Aunque él es el propietario legal, sería una ilegalidad que accediera a la vivienda sin tu autorización; porque la vivienda está bajo tu custodia. Solo puede entrar si tú le invitas.
Así es como actúa Dios. Tu vida la ha dejado Dios en tus manos y hasta que no invites a Jesús a ella no podrá ayudarte.
Si deseas saber más acerca de este tema, te invito a escuchar este audio.