Una sala de espera puede convertirse en uno de los lugares más tensionantes del mundo. Muchos motivos nos llevan a la sala de espera: muerte, enfermedad, traición, separación, divorcio, violencia familiar, desempleo, abandono, etc. Lo cierto es que, durante el tiempo que estamos allí, no siempre experimentamos virtudes como la paciencia, la paz, la sabiduría y la confianza. De hecho, en las salas de espera sufrimos impotencia y abandono. Esperar no es nada fácil.