El 2020 será recordado como el gran año del bitcoin, cuando se normalizó como activo y los grandes inversores, las manos fuertes de Wall Street, se rindieron a la divisa digital para pasar a considerarla una apuesta refugio en sus carteras.
La inversión en el bitcoin de empresas como MicroStrategy, Square, más recientemente MassMutual, que compró bitcoins por valor de 100 millones de dólares este diciembre, o de la gestora británica Ruffer, que ha anunciado que asigna el 2,5% de su cartera a la moneda de Nakamoto, ha sido una reacción a los bajos tipos de interés, los estímulos de los bancos centrales y a un dólar en apuros.