La paciencia es la virtud que nos ayuda a esperar y gracias a la cual podemos reflejar tranquilidad y alegría, porque mantenemos la serenidad en los momentos difíciles y la transmitimos a quienes nos rodean.
También representa la facultad de aprender a aguardar por algo sin perturbarse durante la espera, la capacidad de llevar a cabo alguna tarea sin permitir que la ansiedad arruine el objetivo o la lentitud con la cual se desarrolla una actividad que exige precisión y minuciosidad.