En la cancha es fácil jugar cuando vas ganando tres a cero, pero el verdadero carácter se mide cuando te clavan dos goles en noventa y ocho segundos.
En la vida pasa igual: el inmaduro actúa como un analfabeta emocional ante el "no", azotando puertas, aventando la toalla al primer contratiempo.
En este quinto episodio desarmamos la trampa de la huida ante la frustración para entrenar el músculo de la fortaleza en esos momentos complejos. Una invitación a afianzar tus cimientos y aprender a mantener el rumbo, justamente cuando el marcador va en contra.