¿Hasta dónde es el límite de lo normal y lo anormal?
Esa es la gran pregunta de nuestra sociedad, porque lo que para una persona es normal para otra puede ser anormal, y lo que alguien considera represivo, para otro puede ser liberal.
Debemos tener en cuenta que el objetivo del enemigo siempre será confundirnos entre lo normal y anormal.Nuestra normalidad se basa en lo que Dios dice en Su Palabra, porque esa es nuestra fe. Todo lo que Dios promete es lo normal para nosotros y todo lo que condena es anormal.
Para los que creemos en Dios, la normalidad pasa por nuestra fe.