Si bien Wagner es hoy la parte más visible de la presencia rusa en África, sus raíces remontan a la Guerra Fría y a las luchas de descolonización frente a las potencias europeas. Hoy el campo occidental intenta alinearla con su postura frente a Rusia, pero el pasado reciente no le facilita la tarea. Entrevistamos a Mira Milosevic, investigadora principal del Instituto Elcano para Rusia, Eurasia y los Balcanes. RFI : En un reciente trabajo, usted destaca que para abordar la actual presencia rusa en África es imprescindible recordar el pasado: la Unión Soviética y la Guerra Fría.Mira Milosevic: En mí artículo, lo abordo como un retorno de Rusia a África, en el sentido de que Rusia estuvo muy presente en África durante la Guerra Fría y la Unión Soviética. Ha participado activamente en apoyo a la lucha contra el colonialismo en diferentes países africanos. Por eso lo llamo el retorno. Aunque Rusia, aparte de estas redes establecidas durante la Guerra Fría, también está usando la diplomacia empresarial en el sector de los recursos naturales, las campañas de desinformación, y también, muy activamente, al grupo paramilitar Wagner. Un grupo que vela por los intereses económicos y geopolíticos de Rusia en África. RFI : ¿Hasta qué punto esa participación en la descolonización ha facilitado la presencia rusa en África en la actualidad? Mira Milosevic: La ha facilitado porque durante la Guerra Fría y esas luchas anticoloniales, se crearon sólidos lazos diplomáticos. Empezando por las Naciones Unidas, donde el instrumento diplomático de Rusia ejerce su influencia en el orden internacional, en este caso, particularmente en África. Rusia nunca ha sido allí un país colonialista, por lo tanto, no tiene el lastre de ese pasado como lo pueden tener por ejemplo Francia o Bélgica, y eso le facilita las cosas. Aparte de ese apoyo ideológico, aunque la ideología comunista ya no sea tan atractiva para los países africanos, el apoyo más importante ha sido la venta de armas, de sistemas de armamento, sobre todo en el norte de África, pero también en otros países como Zimbabue o Mozambique durante la Guerra Fría. Es decir, sólidos vínculos diplomáticos además del ámbito de la seguridad y la defensa. Vínculos que Rusia ha intentado aprovechar y que ahora está aprovechando. Sin olvidar la dimensión económica. Rusia no tiene tanto dinero como lo tiene China, pero lo que está haciendo Rusia y lo que ha hecho, es perdonar la enorme deuda de los países africanos y ellos están muy agradecidos. Una deuda contraída en el periodo de la Unión Soviética. Ya cuando formó parte del G8, incluso antes de su ruptura de cooperación con Occidente, Rusia empezó a perdonar la deuda -hablamos de unos 20 mil millones de de dólares. En la primera cumbre entre Rusia y África, Vladimir Putin anunció que Rusia iba a perdonar toda la deuda de todos los países africanos y esto también le facilita las cosas. RFI : ¿Cuáles serían actualmente los objetivos de Rusia? Tal vez uno de los más importantes es el acceso a recursos naturales, ¿no? Mira Milosevic: Rusia busca tener influencia en la región y ampliar su presencia geoestratégica para competir con Occidente, pero los recursos naturales, sobre todo la explotación minera (oro, diamantes, uranio, litio, materiales raros), que están en África, es uno de los mayores intereses de Rusia. Además, desde la guerra en Ucrania, las empresas que se dedican a la explotación de minas de oro, por ejemplo en Sudán, son el mayor instrumento de Rusia para evitar las sanciones, porque las sanciones están vinculadas al dólar. Si Rusia paga directamente en oro, de esta manera puede burlar las sanciones. Rusia es un país que tiene una enorme experiencia en las industrias de explotación minera, con instrumentos no muy modernos, pero que son accesibles para un mercado africano. Quiero decir que es una relación beneficiosa. No se trata de una explotación de los países africanos, sino de un intercambio donde Rusia intenta trasladar su conocimiento...