Alemania pone punto final a su uso de energía nuclear con el cese definitivo de actividades, este sábado 14 de abril, de las tres últimas centrales en funcionamiento. Con el cierre de estos reactores, el objetivo del gobierno alemán es aumentar la proporción de energías renovables, con un objetivo de 80% de fuentes solares y eólicas de aquí a 2030. Los últimos tres reactores nucleares de Alemania se apagan este sábado. ¿Con ellos se cierra un largo capítulo de su historia energética? “Ha sido una batalla de más de 40 años y este es el último paso”, explica a RFI Sebastián Rötters, miembro de la ONG ambientalista alemana Urgewald. “Es el resultado de una decisión tomada en 2011”, destaca. Alemania decidió cortar sus fuentes nucleares en 2002. Un proceso que en 2011 Angela Merkel aceleró, tras la catástrofe de Fukushima en Japón, hasta reducir su porcentaje a 6% de la energía del país en 2023. “La producción energética de Alemania es de unos 50 gigavatios de energía que necesitamos, y las plantas nucleares producían menos de tres gigavatios”. El cierre de estos reactores ya había sido aplazado seis meses debido a la guerra en Ucrania. 80% de renovables en 2030 El carbón, por su parte, produce un tercio de la energía. Según Rötters, se debe a que las fuentes renovables se desarrollaron de forma muy lenta en Europa, por lo que ésta sigue siendo muy dependiente de las energías fósiles. Aunque esté en declive desde hace varios años, el uso del carbón aumentó en un 8% en 2022 debido a temores de escasez por la guerra en Ucrania. El objetivo del gobierno alemán es reducir esta proporción para que en 2030 el 80% de la energía provenga de sistemas eólicos y solares. Pero, ¿qué tan realista es este proyecto? "Si miramos las declaraciones de diferentes empresas energéticas, dicen que quieren abandonar el carbón de aquí a 2028 o 2030”, opina Rötters. “No es el Partido Verde o los ecologistas los que expresan este deseo. Es la decisión tomada por las mismas empresas. Además, hay que fomentar el ahorro de energía. Pienso que un 80% de energía renovable en 2030 sí es factible”, agrega. Contaminación y guerras Ahora, el desafío es desmantelar por completo las plantas. La central de Lubmin, ubicada en el noreste del país, dejó de funcionar en 1995 y aún no se ha descontaminado del todo. Siguen trabajando en la planta unas 900 personas. “Esto va a tomar muchos años. Los empleados de las plantas nucleares no van a perder su trabajo rapidamente”, explica Rötters. “Lo que no tenemos claro es qué vamos a hacer con los residuos nucleares que quedan para las futuras generaciones por cientos o miles de años”. Alemania tiene un largo historial de rechazo de la energía nuclear, que se considera contaminante, insegura y costosa. “Si hay gente que piensa que la energía nuclear es algo seguro, tienen que mirar lo que ocurre en Ucrania, en especial la planta de Zaporiyia. Está en manos de gente que está cometiendo crímenes de guerra y poniendo a Europa al borde de una catástrofe nuclear”, recalca el especialista de la ONG ambientalista alemana Urgewald.