Nuestro cuerpo es un regalo de Dios. Sin embargo, a veces lo descuidamos y luego pagamos las consecuencias con un sin fin de achaques y tropiezos. La Biblia nos dice:¿Acaso ignoran que el cuerpo de ustedes es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes,y que recibieron de parte de Dios, y que ustedes no son dueños de sí mismos?... Por lo tanto, den gloria a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios.1 Corintios 6:19-20 RVCGracias al sacrificio de Jesús, tú y yo podemos obedecer a Dios cuidando de nosotros mismos y así darle la gloria a él, nuestro Creador.