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En Conectando el Agro hablaremos sobre el comportamiento de esos amigos inseparables, juguetones y fieles: los perros, y sobre el papel que juega la etología en su comprensión. Además, conoceremos el Agitily, una práctica deportiva, en donde a través de la velocidad, la destreza y sobre todo muchos saltos, nuestras mascotas ponen a prueba toda su potencia física.
El adiestramiento canino1 cognitivo-emocional es un conjunto de desarrollos teóricos y protocolos de trabajo del adiestrador canino español Carlos Alfonso López García.2 El método busca el aprendizaje y ejecución de destrezas en el perro de acuerdo con las siguientes premisas:
Los perros aprenden y generan conductas mediante una amplia gama de procesos. Centrar las técnicas de trabajo en un subconjunto de éstos es limitar las capacidades del perro y los resultados del adiestramiento.
Diferenciar y manejar según el momento los procesos de aprendizaje de nuevas conductas, la gestión de la emoción y de la motivación, así como los procesos de mantenimiento de conductas ya conocidas, con modelado de pautas epigenéticas y procesos de aprendizaje experto.
El perro es capaz de generar conducta mediante motores individuales (también llamados egoístas), que le aportan un beneficio directo como puedan ser los procesos de condicionamiento o los de solución de problemas, pero también pueden motorizar conductas por motivaciones sociales como puedan ser el afecto o la adopción de estrategias de equipo, que además del individual consiguen un beneficio para el grupo social y mejoran la integración armónica del individuo dentro de dicho grupo social, lo que debe ser aprovechado por un trabajo que busque aunar educación y adiestramiento.
Fuente
https://es.wikipedia.org/wiki/Adiestramiento_canino_cognitivo-emocional
Juan Gonzalo Angel Restrepo
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