Los cítricos –en especial la naranja, el limón y la mandarina–
están entre los frutales más importantes a nivel mundial. Su
cultivo y consumo se realiza por igual en los cinco continentes,
siendo explotados en forma comercial en todos los
países donde las condiciones del clima son óptimas para su
desarrollo.
Son cultivos permanentes, con una longevidad que oscila
entre los 30 y 40 años. Se desarrollan en climas subtropicales,
pues tienen escasa resistencia al frío. Requieren buenas
precipitaciones (repartidas durante todo el año), cuando éstas
no se presentan es necesario recurrir al riego. Son ávidos de
luz, especialmente para los procesos de floración y fructificación,
y susceptibles a corrientes fuertes de viento que
pueden ocasionar pérdidas en la fructificación. Necesitan
suelos profundos y permeables, y no toleran la salinidad.
Actualmente, Colombia reporta 62.409 hectáreas establecidas
en cítricos, distribuidas en 12 departamentos en al menos
10.500 unidades productivas (ENA 2010), desde los 0 hasta
los 2.000 metros sobre el nivel del mar, en diversas condiciones
de clima, suelo, infraestructura y socioeconómicas.
La reciente Ola invernal amenazó gravemente las plantaciones
establecidas, debido a que el aumento y la frecuencia
de las precipitaciones incrementó los contenidos de humedad
en el aire y suelo, favoreciendo la incidencia y severidad de
plagas y enfermedades que limitan la capacidad productiva
de los cultivos de cítricos, pues demeritan la calidad y el
rendimiento de las producciones, e incrementan los costos
de producción por las intervenciones realizadas.
Además, la ola invernal ocasionó disminución en el porcentaje
de frutos cuajados, incremento en la caída de flores e
incluso retrasos en la floración, pues este evento fisiológico
requiere de un estrés de verano que en algunas regiones no
se ha presentado en los dos últimos años. Por otra parte, a
causa de los excesos de humedad ambiental, se incrementó
el ataque de plagas como el picudo de los cítricos y, en cuanto
a enfermedades, se intensificó la presencia de antracnosis,
gomosis y otras de tipo bacterial o viral.
Este manejo comprende el uso eficiente de todas las estrategias
disponibles para el control de plagas y enfermedades,
por medio de acciones que prevengan su aparición, adviertan
oportunamente su presencia y mitiguen los daños.
La prevención, en el caso de los cítricos, tiene que ver con
varios factores.
Fuente: https://www.ica.gov.co/getattachment/...