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Programa: Inseminación Equina.
La inseminación artificial equina, en contra de lo que puede parecer, es una
técnica muy antigua. Una leyenda, no escrita, de los beduinos árabes narra que
alrededor del año 1200 se realizaba ya una rudimentaria inseminación artificial. El
semen de los mejores caballos descendientes de las cuadras del rey Salomón era
recogido mediante esponjas que se colocaban en el fondo de la vagina de una yegua
que era cubierta. Posteriormente esta esponja era exprimida en el fondo de la vagina
de yeguas en celo para así obtener gestaciones. Cita la misma leyenda que este pudo
ser el origen de la raza árabe. Esto lo podemos ver redactado en Schmalts, un libro
árabe publicado en el siglo XIV. A inicios del siglo XX en Rusia Ivanov inseminaba ya
cantidades importantes de yeguas.
No obstante, si bien la inseminación artificial adquirió en otras especies un notable
desarrollo durante el siglo XX, en los équidos no ha empezado a extenderse hasta los
últimos 20 años. Esta falta de desarrollo se ha debido muchas veces más a intereses
económicos, a tradiciones o a un inmovilismo del sector que a criterios puramente
técnicos. A diferencia de otras especies, la inseminación artificial en équidos no ha
sido una técnica tan utilizada debido a las dificultades que implica su utilización. No es
fácil de recoger y además entraña cierto riesgo para las personas que los obtienen. Por
otra parte el semen de caballo tiene lo que se conoce como esmegma, componente
viscoso que es necesario separa del resto del eyaculado antes de su dilución y los
espermatozoides pierden su capacidad fertilizante a temperatura ambiente al cabo de
las 6 horas de su recogida. Otro factor por lo que la inseminación artificial en équidos
no se utiliza tanto como en otras especies es la hembra. En ésta, si el macho no está
presente, las manifestaciones comportamentales de celo son nulas y la capacidad del
ganadero para reconocer el momento adecuado del celo para la inseminación se ve
afectada.
En España la nueva normativa para el caballo español (PRE), que admite las nuevas
tecnologías reproductivas, abre un camino interesante.
La inseminación artificial ofrece numerosas ventajas, acelera la mejora genética con la
mayor difusión de sementales de alto valor, elimina la necesidad de desplazar las
yeguas con los problemas que pueda suponer, evita enfermedades de transmisión
venérea, disminuye los gastos de cubrición en muchas ocasiones, evita la
sobreutilitzación de un semental, permite la utilización de un semental ubicado lejos
de la yegua e incluso muerto, etc
Fuente: http://ddd.uab.cat/pub/trerecpro/2009...
Juan Gonzalo Angel
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