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Un alma en Cristo https://unalmaencristo.my.canva.site/redessociales
🎧 Audio 168
📕 Libro II Un alma en Cristo
25 de julio de 1993
ℕ𝕠 𝕔𝕒𝕞𝕓𝕚𝕒𝕣, 𝕤𝕚𝕟𝕠 𝕤𝕒𝕟𝕥𝕚𝕗𝕚𝕔𝕒𝕣𝕤𝕖
Yo le pedía al Padre que me cambiara totalmente. Él me dice:
No serías tú.
Yo le digo: Mira, Padre, a Santa Teresa de Jesús y a San Francisco de Asís. Y Él me contesta:
En su raíz no cambian, se santifican.
29 de julio de 1993
𝔼𝕝 𝕕𝕚𝕔𝕥𝕒𝕞𝕖𝕟 𝕕𝕖𝕝 𝕘𝕣𝕒𝕗ó𝕝𝕠𝕘𝕠
En oración en mi habitación. Hay en mí una multitud de sentimientos encontrados. Nada hay seguro ni en mí ni en mi vida. Sólo Dios me sostiene. No sé qué hubiese sido de mí sin su auxilio. Todo me hastía y no estoy bien en ninguna parte. Sólo en Presencia de mi Amado encuentro la paz. Todo es incierto y pocas noticias llegan a mí con las cuales pueda alegrarme. Estoy cansada de mí misma.
Mi letra ha sido analizada por un gabinete de grafología y, en el dictamen, vienen a decir, aunque no tan claro, que es como si una parte de mi cerebro trabajara por su cuenta propia. Eso no me afecta, ni cambia mi vida, ni mi amor hacia mi Creador. Sólo Dios sabe la verdad y yo sigo. Le sigo con toda mi alma y con todo mi corazón. ¡Bendito sea Dios!
Hija mía, cómo son tan necios los hombres… Incluso los más eruditos y letrados, y aún dentro de mi Iglesia, se niegan a aceptar la realidad. Si a Moisés le hubiesen analizado la letra, ¡qué no le habrían dicho! ¿Cómo quiere el hombre que me comunique con él? Sonrío, hija mía, pues en todo quieren ver rasgos sobrenaturales. ¿No puedo Yo comunicarme como me plazca? ¿No puedo Yo trabajar en la mente del hombre de forma que ella reciba mis mensajes? ¿Por qué no he de hacerlo como a Mí me plazca? No temas, hija mía, y sigue. ¿Qué saben ellos de nuestras vidas vividas en común, de tu entrega a mi divino Corazón, de Mi gracia en ti, de Mi sabiduría en mi pequeña? No temas pues y entrégate a mi Misericordia. No te opongas nunca a nada que quieran estudiar respecto a ti.
Debes estar abierta a todo y a todos. La verdad tú la sabes y Yo la sé: es que tú me prestas tus sentidos para que me comunique con los hombres. Lo demás ¿qué importa, hija mía?
El estado contradictorio de tu ánimo se debe a la falta de seguridad que hay a tu alrededor. Todo lo que llega a ti es negativo. Son sufrimientos de tus hermanos, los cuales tú no puedes remediar, además de la poca seguridad laboral de tu marido. Si a esto sumamos el cansancio de tu cuerpo el resultado lo tenemos en tu estado de ánimo. Pero aun así debes estar alegre, pues Yo estoy contigo. He de decirte, hija mía, que descanses en Mí, que me ames y te olvides de todo lo demás. Dámelo todo y olvídate. Sé mía de cuerpo y alma; entrégate al amor de un Dios hasta las últimas consecuencias. Y espéralo todo de Mí.
Grupo María Auxiliadora (1993). Un alma en Cristo Libro II
https://unalmaencristo.my.canva.site/redessociales
🎧 Audio 167
📕 Libro II Un alma en Cristo
23 de julio de 1993
𝕃𝕠 𝕡𝕠𝕔𝕠 𝕢𝕦𝕖 𝕞𝕖 𝕘𝕦𝕤𝕥𝕒 𝕧𝕚𝕤𝕚𝕥𝕒𝕣 𝕖𝕟𝕗𝕖𝕣𝕞𝕠𝕤
No puedo dejar de pensar, y cada vez con más frecuencia, en lo poco que me gusta visitar enfermos. Estando en oración en mi habitación me doy cuenta de que es algo que va totalmente contra mi naturaleza. Cuando estoy con ellos trato de ponerme en su lugar, pero las palabras de consuelo que yo les pueda decir, dudo que les hagan efecto. El enfermo, para mí, es una persona inconsolable ya que tiene demasiado tiempo para pensar y siente demasiadas molestias y dolores.
Últimamente cuando voy a hacer la visita a los enfermos tengo que hacer un gran esfuerzo, como sólo Dios lo sabe. Es verdad que cuando estoy con ellos ya no me cuesta nada. No es falso lo que les digo y mi corazón está con ellos. Por ello, le pregunto al Señor: ¿Por qué yo? ¿Por qué yo, que no entiendo lo que hago y que tengo unas inclinaciones tan distintas a las que Él me encomienda? Por otra parte, obrando así, ¿qué ejemplo puedo dar?
Buenas preguntas, hija mía. Muy buenas y dignas de ser escritas. Hoy te contestaré y te explicaré esa manera de obrar que tan poco entiendes. Tu sinceridad es grande al hacer estas preguntas atrevidas.
Créeme, hija mía, no todos se atreverían a formular esas conclusiones, pues tu postura es ya tal, que dichas confesiones podrían poner en tela de juicio tu actitud y tu comportamiento. Pero mi amada es así, y Yo así la amo como nadie la amó. Este escrito servirá para que muchos comprendan mis designios y el por qué suelo pedir al hombre lo contrario a lo que a él le gustaría hacer.
Sé cómo eres y lo que siente tu pobre corazón. Es más, sé el esfuerzo que realizas cuando vas a visitar a los enfermos y en cada actuación del Grupo, del cual tú eres la responsable. Pero Yo así te lo pido. Mira, si a ti te gustara lo que haces ¿qué sacrificio estarías haciendo por tus hermanos? También habría el peligro de crecerte de forma desordenada creyendo que Yo te pedía lo que no te pido. Es más, podrías envanecerte de algo que es puramente mío. Además, preguntas si no es inútil tu visita al enfermo. Yo te digo: hija mía, ¡cuán equivocada estás! El enfermo, precisamente por tener tantas horas de soledad, de pensar en su estado, necesita, como el aire que respira, la llegada de alguna persona que desinteresadamente le hable y le pregunte: «¿Cómo está?». No hace falta que digas grandes cosas, sólo que lo escuches y lo ames. Sólo con eso, tú, hija mía, estás haciendo una de las más importantes obras de Misericordia. En estas palabras que te digo no se puede recoger todo lo importante que es esta misión para Dios y para el hombre.
Para el enfermo es un acto de fe y de humildad: fe, al esperar en el poder de Dios; humildad, al recibir a un desconocido, sin reservas y escuchando lo que éste quiera decirle y que él debe agradecer.
Para el visitador es importante, si, como es tu caso, va por obediencia a su Creador. Por amor a éste vence la repugnancia que siente, supera todos sus inconvenientes y se entrega a la misión con amor profundo a sus hermanos.
Para Dios lo es al ver así unidos, por el amor fraterno, a dos almas que comparten sus desdichas, se dan y se comprenden. En ese mutuo darse está Dios, que se da a unos y a otros. No olvides, hija mía, que en mi Evangelio ya dije que el que visite a un hermano enfermo es a Mí a quien visita.
Alégrate, hija mía, pues te he escogido para una de las más grandes obras de Misericordia. Haz como haces y ofréceme tus sacrificios. Ellos te santifican.
Grupo María Auxiliadora (1993). Un alma en Cristo Libro II
Un alma en Cristo https://unalmaencristo.my.canva.site/redessociales
🎧 Audio 166
📕 Libro II Un alma en Cristo
20 de julio de 1993
𝔼𝕤𝕥𝕠𝕪 𝕕𝕖 𝕧𝕒𝕔𝕒𝕔𝕚𝕠𝕟𝕖𝕤
En oración en mi habitación. Soy muy feliz, estoy de vacaciones y no puedo ir a ninguna parte. Por una parte tengo que cuidar de mi suegro y por otra parte, mi marido tiene el trabajo mal y no hará vacaciones. Esta situación hace que la mayor parte del día esté sola con mi suegro. Es como si estuviera sola, pues como está un poco ausente de mente, no hay forma de conversar. Me siento íntimamente feliz, huyo de la gente e incluso me molesta su presencia. Es como si mi necesidad lo ocupara todo: entrar dentro de mí, hacer oración sin prisas, y encontrarme a mí misma en el Señor. Nunca había sentido esta necesidad de soledad y, la verdad, me asusta un poco.
Mi bien amada criatura, Yo me iba a orar y a estar solo al Monte de los Olivos. Esa necesidad la sentirás cada vez más y con más frecuencia. Sólo que tus quehaceres, tu vida de casa, tu entrega a los demás te van a impedir mucho el poder hacerla. Pero tu necesidad cada vez se volverá más imperiosa.
Ese estado es la vida de la Gracia: es estar y ser uno con su Creador. Es: Dios y el hombre, el hombre en presencia de Dios que se llena de su Gracia, que bebe del agua que mana de mi divino costado y ya todo lo demás le sobra. Es la necesidad de la intimidad divina, es unirse a su Amado para llenarse de paz y amor. Todo sobra entonces, sólo queda Dios y el hombre en todo el universo. Dios que se da y el hombre que recibe. Entonces es cuando se produce el milagro del amor, de entrega total. Es Dios que mora en el hombre y el hombre que pasa a formar parte del universo con Dios, pues él y Dios ya son, por el milagro de la Gracia, una misma cosa.
Alégrate, mi bien, de estos días en que te podrás unir a Mí con tanto gozo de tu alma, pues, aunque luego lo hagas igualmente a través de tu trabajo, tú no te darás tanta cuenta. Yo, tu Dios, me entrego de igual forma. Es el hombre el que no se da cuenta de los dones que, por mi Bondad, se le comunican.
Grupo María Auxiliadora (1993). Un alma en Cristo Libro II
Un alma en Cristo https://unalmaencristo.my.canva.site/redessociales
🎧 Audio 165
📕 Libro II Un alma en Cristo
11 de julio de 1993
𝕊𝕠𝕓𝕣𝕖 𝕝𝕒𝕤 𝕄𝕚𝕤𝕒𝕤 𝔾𝕣𝕖𝕘𝕠𝕣𝕚𝕒𝕟𝕒𝕤
Una amiga mía me ha llamado para preguntarme si una prima suya, que ha fallecido, está en el Purgatorio o en el Infierno. Si está en el Purgatorio, quiere hacerle ofrecer las treinta Misas Gregorianas. Pero no sabe qué hacer y me pregunta. Estando en oración en mi habitación le he dicho al Señor que me molesta tanta pregunta; que últimamente no tenemos un ratito para nosotros. Él me dice que va a contestar pues es una buena pregunta.
Mi bien amada criatura, no por contestar a algunas preguntas vamos a estar más separados, pues Yo habito en ti. La separación viene cuando un alma rechaza a Dios o, con su actitud, lo deja de lado. Pero cuando el alma suspira por su Dios, aunque no tenga tiempo para dedicárselo a Él, si se lo ofrece todo a su Creador y acepta su Divina Voluntad, estando pronta a obedecerle, esta alma pertenece por entero a su Dios, Él cual está en ella para siempre.
Es cierto que las Misas Gregorianas tienen el poder de sacar a un alma del Purgatorio, cuando ésta está allí por motivos leves de purificación. Pero hay almas que si no han sido condenadas ha sido por la gran Misericordia de Dios; almas que, en el último momento, han pedido perdón al Padre con verdadero dolor de corazón y han sido perdonadas. Para estas, las Misas Gregorianas adelantarán muchísimo su purificación, pero no las sacarán tan pronto del Purgatorio.
Hija mía, la pregunta de tu amiga es sobre si su prima ha ido al Infierno. Yo te digo que no; pero está en un largo período de purificación. Debe encargarle las Misas Gregorianas. En la vida de esa mujer hubo pecados y rencores; pero en su enfermedad recurrió muchísimo a mi santa Madre, sufrió mucho y fue perdonada a la hora de su muerte. Pero aun así, ha de purgar mucho.
Hija mía, hay que orar por las almas de vuestros hermanos difuntos. Los vivos tenéis la obligación de rezar por los muertos, pues ellos necesitan muchas oraciones y vosotros las podéis hacer. Es un deber que tenéis con Dios y con vuestro prójimo; es un deber que tenéis con vosotros mismos, pues el cristiano tiene la mejor arma que se puede tener: la oración.
Grupo María Auxiliadora (1993). Un alma en Cristo Libro II
Un alma en Cristo https://unalmaencristo.my.canva.site/redessociales
🎧 Audio 164
📕 Libro II Un alma en Cristo
21 de junio de 1993
𝕃𝕒 𝕡𝕣𝕚𝕞𝕖𝕣𝕒 𝕪 𝕝𝕒 ú𝕝𝕥𝕚𝕞𝕒
En la iglesia del Montseny, con la excursión del Grupo de María Auxiliadora. El sacerdote celebrante me llamó para hacer una lectura. Me puse nerviosa y, cuando fui a sentarme de nuevo, le dije: ¿por qué, Señor, tengo que figurar y ser la primera, si no me gusta? El me contesta:
Eres la primera porque no te gusta, si te gustara serías la última.
27 de junio de 1993
ℂ𝕣𝕖𝕠 𝕢𝕦𝕖 𝕖𝕤𝕒 𝕧𝕠𝕫 𝕝𝕖 𝕖𝕟𝕘𝕒ñ𝕒
Hoy tengo un par de preguntas para hacerte, Señor. Una de ellas es sobre el señor Z. Yo no creo la mitad de lo que él me contó. Creo que esa voz le engaña y él se lo cree.
Así es, hija mía. Le hiciste un gran bien porque le has dado mucho que pensar. Como tú bien dices él no quiere dar su brazo a torcer y afirma estar en la razón. En verdad él tiene que cambiar de actitud. Eso se producirá a través de los desengaños que en él se vayan produciendo. Poco a poco irá viendo y obrará en consecuencia. Es un buen hombre y me llegará a amar sobre todas las cosas. Y Yo lo haré un hijo de mi divino Corazón.
Padre, tú sabes que X quiere que me haga un estudio grafológico. Quiere que mi escritura sea en el momento que tú me hablas. Así dice que analizará mi carácter. Dime, primero, si tú lo permites; después dime algo que ellos puedan leer.
Hija de mi divino Corazón, Yo, tu Dios, hoy me presto contigo al estudio de tu letra. Y sonrío con infinita ternura hacia los hombres que se sorprenden, a pesar del adelanto de la ciencia, de que un Dios, que no ha dejado de hablar con los hombres, te hable a ti, sin que, por ello, tú demuestres locura.
Vuelvo a sonreír con mucho amor y ternura y digo:
¿Por qué no creéis en Mí?
Las dudas están en vuestras mentes y en vuestros corazones. Hijos míos, creed en Mí. Yo vivo en cada uno de vosotros esperando que un día miréis dentro de vosotros mismos y digáis: «He aquí que no sabía que hay un Dios que espera, con humilde e infinita paciencia, que me dé cuenta que existe y que me ama como padre».
Ese día, hijos míos, Yo seré grande en vosotros y vosotros seréis grandes en Mí, pues todo lo que se une a Mí, es infinito conmigo, porque Yo soy el infinito de todas las cosas. Todo converge en Mí, principio y fin.
En ese vasto espacio está el hombre. Yo pregunto: 𝐇𝐢𝐣𝐨𝐬 𝐦í𝐨𝐬 ¿𝐪𝐮𝐢é𝐧 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞 𝐦𝐨𝐫𝐚𝐫 𝐜𝐨𝐧𝐦𝐢𝐠𝐨?
Grupo María Auxiliadora (1993). Un alma en Cristo Libro II
Un alma en Cristo https://unalmaencristo.my.canva.site/redessociales
🎧 Audio 163
📕 Libro II Un alma en Cristo
19 de junio de 1993
𝔽𝕦𝕖 𝕦𝕟𝕒 𝕒𝕔𝕥𝕦𝕒𝕔𝕚ó𝕟 𝕔𝕣𝕦𝕖𝕝
En oración en mi habitación. El sábado contemplé un sucedido en el cual me pareció que se actuó sin caridad. Me sentí muy mal y lo dije. Luego empecé a pensar si no era yo la que exagera las cosas.
Hija mía, no era exagerar las cosas, como tú dices. En verdad no hubo caridad y sí había una carga de agresividad contenida que se descargó sobre la criatura. Puedo decir en su favor que no era premeditado. Obró lleno de amor hacia su hija, pero olvidó el amor al prójimo: la caridad. Fue, como tú dijiste, cruel. Has hecho muy bien diciendo lo que pensaste. Todo cristiano tiene el deber de practicar la caridad; el deber de denunciar los actos de otras personas que obren sin ella.
Por dura que tú fueras denunciando el proceder de dicha persona, más cruel fue él descargando su contenida rabia con una criatura y además enferma. Todo lo que dijiste fue bueno y así él podrá reflexionar sobre los hechos. No temas ni dudes, pues has hecho lo que debías hacer.
Hija mía, he de decirte que cuanto más cerca estés de Mí, más indigna te sentirás, pues, a medida que avances, verás más claramente la perfección, la pureza y la luz de tu Amado. Tú, pobre criatura, te verás llena de harapos en mi Presencia. Pero no temas. He tejido ya tu hermoso vestido; puro y blanquísimo. Está hecho de mi infinito perdón de todas tus faltas, entretejido con hilos de una gran Misericordia. El dibujo de su tela es del más puro amor divino y la hechura es de una gran caridad. Sólo faltan, hija mía, las piedras preciosas que tú irás poniendo con tus acciones. Son piedras preciosas que ya puedo ver, pues, no te olvides que, delante de Mí, está el futuro y puedo verte ya con el vestido.
Hija mía, ¡cuánto te amo! Has decidido bien en no preguntar más por el porvenir. Has entendido bien que, quiero de ti una total entrega a mi Divina Voluntad y que lo esperes todo de tu Dios.
No a todos mis hijos les exijo lo mismo porque no les doy a todos igual. A ti, hija mía, te he dado y doy mucho y, por esto, te pido también mucho. No pienses que soy exigente, es que quiero tu perfección, tu limpieza de alma y tu purificación. Piensa que soy dulcemente amoroso contigo, que eres mi niña, la más pequeña, la más débil e indefensa. Por ello llamas tanto mi atención. Pero, lo mismo que a un niño pequeño, he de educarte y corregirte. Después te atraeré fuertemente hacia mi divino pecho y diré: He aquí mi labor en esta alma. ¡Estaba tan afeada por el pecado! No parecía que podía llegar a dar tan raros y bellos destellos de luz. ¡Cuán grande es mi alegría al contemplarla! No olvides, hija mía, que no hay un alma igual y que la tuya, en mis manos, está adquiriendo una singular hermosura.
Grupo María Auxiliadora (1993). Un alma en Cristo Libro II
Un alma en Cristo https://unalmaencristo.my.canva.site/redessociales
🎧 Audio 162
📕 Libro II Un alma en Cristo
5 de junio de 1993
𝔼𝕝 𝕧𝕠𝕥𝕠 𝕡𝕠𝕝í𝕥𝕚𝕔𝕠
Señor, te pido perdón por las preguntas que te voy a hacer hoy, en este rato de oración. No pensé nunca en hacértelas. Creía que tenía muy clara mi postura en la política: soy apolítica, anti política. Pero también creo que debo votar y, después de muchas dudas, me había decidido por los socialistas. Los comunistas me dan miedo, pero también temo a los de derechas. Hablando con N. me comentó que yo no podía votar a los socialistas pues estos han introducido el aborto y el divorcio. Estas dos cosas son algo en lo que yo no había caído. Pero, por otra parte, no puedo olvidar que a mi abuelo lo fusilaron los de derechas, que mis tíos fueron perseguidos sólo por ser políticos y que en mi pueblo, a muchos niños de mi edad, les faltaban algunos miembros de su familia porque habían sido fusilados por los de derechas. También algunos, con un escudo de tu Sagrado Corazón en el pecho, mataban a padres de familia. Sé que los rojos también mataron a muchas personas. Yo, Padre mío, grito desde lo más profundo de mi ser: ¡No, a la política! ¡No, a la injusticia, sean quienes sean los que la practiquen! Pero ahora ¿qué hacer? No sé qué debo hacer.
Hija mía, sirviéndose de mi Nombre ¡cuánto mal se ha cometido y cuánto aún se cometerá! Al hombre le parece que siempre ha de tener un motivo, una razón para matar, para creerse en la razón. ¡Cuánto mal se ha hecho! Con frecuencia he de volver la cabeza para no ver y tapar mis oídos para no escuchar.
Óyeme bien, hija mía, los políticos no suelen hacer las cosas con miras altruistas, sólo quieren poder y dinero. Nada les importa la humanidad y menos Mi doctrina. Si les importara no se hubieran cometido tantos crímenes en mi santo Nombre. Yo, hija mía, también me uno a ti desde lo más profundo de mi corazón, para decir: ¡No, a todas las atrocidades que el hombre, hambriento de poder, comete! ¡No, a todas las atrocidades que se cometen sirviéndose de mi santo Nombre!
Bien, hija mía, puedes votar en blanco y así no irás contra ti misma. Votar es un deber cívico. Hay que cumplir con lo establecido en la ley, pero siempre de acuerdo con tus principios. No, hija mía, a las atrocidades que el hombre comete, sea del partido que sea.
Grupo María Auxiliadora (1993). Un alma en Cristo Libro II
Un alma en Cristo https://unalmaencristo.my.canva.site/redessociales
🎧 Audio 161
📕 Libro II Un alma en Cristo
30 de mayo de 1993
ℕ𝕠 𝕖𝕤𝕥á𝕤 𝕤𝕠𝕝𝕒
Últimamente tengo la sensación de ser una manipulante; algo así como la serpiente que se arrastra suavemente para sorprender a su presa. Me da la impresión como de ser yo la única que estuviera en posesión de la verdad y que sólo yo tengo razón. Me siento mal y no quisiera ver tantas cosas mal hechas, no beber del pozo de la tontería y, así, vivir en paz. Conmigo va la discordia. Esta actitud me resulta terriblemente cansada. Tú, mi Dios, dime qué debo hacer.
No hay agua en ese pozo para ti. Tú, hija mía, has bebido del pozo de la sabiduría y eso conlleva ver más, detectar lo que otros hacen mal y seguir una actitud de fe, de corrección, de caridad y de amor. Eso agota enormemente y da a uno la sensación de soledad. Pero no estás sola, hija mía, Yo estoy contigo y no te abandono.
Tu cansancio es tu verdadera ofrenda a tu Dios. ¿Qué podrías ofrecer si no, que fuera verdaderamente tuyo, hija mía? Sé cómo te sientes. Yo en la tierra me sentí muchísimas veces así. Es como si los demás estuvieran locos, o tú loca y ellos cuerdos. Tus ojos sólo ven lo que los demás hacen mal y tú vas delatando y corrigiendo, de forma que crees que eres tú la causa del mal y que no hay para tanto. Lo sé muy bien y Yo te digo: Debes seguir pues no eres tú, soy Yo quien te da la visión de sabiduría, la actitud de decisión, la seguridad en todo lo que emprendes y la capacidad en el trabajo de tal forma que causas admiración y dicen: «¿Cómo puede hacer tanto?»
Mírame, hija mía, que Yo estoy en ti; mi Amor es tuyo y reparte caridad. Cuando veas esas deficiencias piensa que ves por Mí y di: «El otro no ve como yo. ¿He de corregir con amor?». Y, al mismo tiempo, bendíceme por tantos dones que te doy a manos llenas. Cada vez estarás más cansada y desearás más la soledad, pero no podrás estar sola. La paz interior te será sumamente necesaria y levantarás tus ojos hacia Mí y Yo te amaré intensamente, cogeré tu rostro y depositaré un beso en tu frente. Te diré: «pobre hija mía, ven a descansar junto a tu Amado. Ven, que te daré la fuerza necesaria para seguir; el amor para que lo des; la alegría de poderte ofrecer a tu Creador. No temas, confía en Mí, que Yo te daré todo lo necesario. Tú sólo has de confiar en Mí.
Grupo María Auxiliadora (1993). Un alma en Cristo Libro II
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🎧 Audio 160
📕 Libro II Un alma en Cristo
17 de mayo de 1993
𝕌𝕟 𝕡𝕖𝕤𝕚𝕞𝕚𝕤𝕥𝕒
Yo le pedía al Señor me dijera algo sobre Z., estando en oración en mi habitación. Me interesa lo que tú me digas, Señor, no sólo porque es tu palabra, sino también porque Z. me ha pedido si puedes decirle algo al respecto.
Hija mía, cuando un alma se entrega a mi Divina Misericordia, ya nunca es el alma que era. Yo la cambio. Quito lo que no me gusta: aquellos defectos y maneras de hacer que le impedían seguir el camino hacia Mí.
Ese señor Z. realmente ha tenido muchas experiencias y, por ello, su vida ha cambiado totalmente. Es buena persona, pero corre el peligro de obsesionarse y ver peligros donde no existen. El que me sigue ha de tener plena confianza en Mí; saber esperar de Mí como un niño espera de su padre y se agarra de la mano de éste. Con plena confianza va y viene sin temor alguno.
Es malo estar tan pendiente de estas cosas, es decir, estar siempre vigilando sobre qué sucede, qué me dirán, qué me pasará. Esta actitud puede llegar a ser obsesiva y, entonces, se ve lo que no hay. Y ello impide al individuo vivir relajado y libre. Yo, hija mía, hice al hombre libre y éste sólo puede atarse o desatarse según su voluntad.
Nadie muere sin que le haya llegado su hora. El mal espíritu no tiene poder de matar, pues Yo se lo impido.
Sí, es cierto que el demonio intenta matar a muchos de mis hijos; pero esto queda en intento. Él, sin la decisión del hombre, nada puede. Es por eso que actúa en la psique induciéndolo muchas veces al suicidio. Pero, aun así, el hombre es quien debe elegir y, para esto, está la oración; para contrarrestar el mal.
Tú, hijo mío, vive como creas que debes hacerlo. Ten fe en Dios sobre todas las cosas. No te atormentes pensando en tu futuro, en lo que puede cambiar de tu vida. Si eso sucede tú no te darás ni cuenta. Hasta que tú mismo decidas cambiarla porque ves que ya no te llena la vida actual. Los cambios siempre suceden por voluntad del individuo, de forma que él lo desea.
No temas si crees en Mí. Acostúmbrate a rezar las tres Avemarías a mi santa Madre. Ella te protegerá de todo mal. Y piensa que eres tú solo el dueño de tus propias decisiones. Yo llamo a todos mis hijos, pero respeto sus decisiones.
Grupo María Auxiliadora (1993). Un alma en Cristo Libro II
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🎧 Audio 159
📕 Libro II Un alma en Cristo
16 de mayo de 1993
𝕌𝕟𝕒 𝕖𝕩𝕡𝕦𝕝𝕤𝕚ó𝕟 𝕕𝕖𝕝 𝔾𝕣𝕦𝕡𝕠
Señor, mañana tengo que sacar del Grupo a X. Me cuesta mucho esfuerzo, pero debo hacerlo por el bien de todo el Grupo. Mi Director espiritual también cree que hay que hacerlo. Pero eso no quita que me dé pena ese buen hombre. Siento tenerlo que hacer, pero lo haré.
Hija mía, sí, debes hacerlo. Es un hombre que crearía muchos problemas. Con su intransigencia, creyéndose en posesión de la verdad, no respeta a nada ni a nadie. Amándome, no ama a su prójimo. Esto denota cuán lejos está de la verdad del Evangelio. Está siendo, como tú bien dices, un fariseo. Tú, hija mía, debes impedir que personas como ésta entren en el Grupo, pues sólo os traerían problemas.
Sé cuanto te cuesta, hija mía, pero debes hacerlo a pesar de ti misma. A él no le servirá de mucho, pues, como cree que está totalmente en lo cierto, se dedicará a lo mismo en otra parte. Seguirá observando a los que cometen pequeños fallos en las Misas o en cualquier reunión. Actuando así, pierde el sentido cristiano, que es caridad y amor. Y se convierte en un inquisidor. Y es lástima, pues tiene un espíritu de servicio y una buena disposición.
Tú, hija mía, con toda la caridad que puedas, le dirás que debe hacer el bien, pero fuera del Grupo, tal como te indicó tu Padre espiritual. Pero si él insiste, le dirás la verdad acerca de su modo de proceder, comentándole que debería mirarse a sí mismo y juzgarse él mismo. Cuando él se someta a la humildad y caridad, entonces, y sólo entonces, estará dispuesto para cualquier apostolado. Mientras actúe de forma dominadora, inquisidora, no hará nada ante mis ojos. Pues no es cristiano, ni está más cerca de Dios, el que dice: «Señor, Señor, yo hago…», sino el que dice: «Señor, yo no soy digno».
Hija mía, esta clase de personas son como una buena comida: todo es perfecto, pero al ama de casa se le ha olvidado echarle la sal; y la comida no se puede tomar, no tiene sabor, es insípida y desagradable, por buena que sea y bien hecha que esté. Así es el condimento de la caridad: sin ella nada es igual ante los ojos de Dios. Pero tú, hija mía, emplea la caridad para con él. Sé firme en lo que se refiere al Grupo y sométete a la santa obediencia.
Grupo María Auxiliadora (1993). Un alma en Cristo Libro II
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