Un alma en Cristo https://unalmaencristo.my.canva.site/redessociale 🎧 Audio 180 📘 Libro I Un alma en Cristo 17 de mayo de 1988 En Oración a las 7:45 de la mañana. Yo le decía al Señor: tengo miedo de no tenerte el debido respeto. Cuando Tú me dices que toque para Ti las castañuelas, tengo miedo de ser yo la que me imagino que Tú lo quieres. Aparte que las toco amorosamente, pienso que ello no es hacer Oración y que en ese tiempo debería rezar un Padrenuestro, pues sería más de tu agrado. Mi bien, la Oración está en la mente del hombre, en la intención que éste tenga al hacer las cosas.
𝗬𝗼, 𝗝𝗲𝘀ú𝘀, 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿𝗼 𝘂𝗻𝗮 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝗴𝗮 𝘁𝗼𝘁𝗮𝗹. 𝗤𝘂𝗶𝗲𝗿𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗮𝗰𝗲𝗿𝗰𝗮 𝗮 𝗠í 𝗺𝗲 𝗱é 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗹𝗼 𝘀𝘂𝘆𝗼, 𝗺𝗲 𝘁𝗿𝗮𝘁𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗮 𝘀𝘂 𝗴𝗿𝗮𝗻 𝗔𝗺𝗶𝗴𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗼𝘆, 𝘆 𝘀𝗲 𝘀𝗶𝗲𝗻𝘁𝗮 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝗲𝗻 𝗺𝗶 𝗣𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮.
¿Acaso podrías tú tener un amigo íntimo y no contarle tus sentimientos, sean del tipo que sean? ¿No le harías participar de todas tus cosas? ¿No le dirías: «Ven, mira lo que me ha comprado mi hija; me hace mucha ilusión porque me recuerda mi infancia? Ven, verás cómo las toco.» Y juntos reiríais. y le demostrarías lo poco que tú sabes o lo mucho. Y si está triste, ¿no le dirías: «Tocaré para hacerte reír»? Pues bien, h𝗶𝗷𝗮 𝗺í𝗮, 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝗾𝘂𝗲𝗹 𝗾𝘂𝗲 𝗺𝗲 𝗮𝗺𝗮 𝗺𝗲 𝘁𝗲𝗻𝗴𝗮 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝘀𝘂 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲, 𝗰𝗼𝗻 𝘂𝗻𝗮 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝘃𝗶𝘃𝗮 𝘆 𝗮𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮. 𝗤𝘂𝗲 𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗰𝗼𝗻𝗺𝗶𝗴𝗼 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲, 𝗾𝘂𝗲 𝗺𝗲 𝘁𝗲𝗻𝗴𝗮 𝗳í𝘀𝗶𝗰𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝘀𝘂 𝘀𝗲𝗿. Tú, hija mía, has logrado tener ese sentimiento, que es vivir en Mí por mi gracia, y en Mí realizas todos tus pensamientos y obras; y te entregas cada día, sabiendo que te espero y te escucho.
Sabes que ansío tus miradas amorosas; tus palabras cariñosas; tu conversación chispeante, cuando estás alegre; y tus lágrimas, cuando estás triste.
Y cuando el que está triste soy Yo, brota esa ternura de tu corazón.
¿Cómo voy a ofenderme de que tú, con tu gracia, estando segura de que estás en la presencia de tu gran Amigo, me digas?: «Estás triste ¿quieres que te toque las castañuelas? Ahora mismo lo haré.» Y lo hagas para contentar a tu Señor. Y, siendo tu Señor y viéndote triste, ¿no quieres que te diga lo mismo? Hija, 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗲𝘀 𝗢𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻.
𝗟𝗮 𝗢𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗲𝘀𝘁á 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗮𝗹𝗺𝗮 𝘆 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗯𝘂𝘀𝗰𝗮 𝗮 𝗗𝗶𝗼𝘀: 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶ó𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗼𝗻𝗴𝗮 𝗲𝗻 𝗲𝗹𝗹𝗼.
𝗘𝘀𝘁𝗮𝗿 𝗲𝗻 𝗗𝗶𝗼𝘀 𝗲𝘀 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗿 𝗲𝗻 𝘀𝘂 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮, 𝗲𝘀 𝗮𝗺𝗮𝗿𝗹𝗲 𝗰𝗼𝗻 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗿𝗮𝘇ó𝗻 𝘆, 𝗲𝗻 𝘀𝘂 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗮 𝗽𝗲𝗾𝘂𝗲ñ𝗲𝘇, 𝗮𝗱𝗼𝗿𝗮𝗿𝗹𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿 𝘀𝗲𝗽𝗮. 𝗘𝘀 𝗮𝗺𝗮𝗿𝗹𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗼𝗰𝘂𝗿𝗮, 𝗵𝗮𝘀𝘁𝗮 𝗲𝗹 𝗽𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗿 𝘀𝘂 𝗣𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗲𝗻 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗺𝗼𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝗲𝗻 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿; 𝗲𝘀 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗿𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗮𝗺𝗶𝗻𝗮 𝗷𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗮𝗹 𝗣𝗮𝗱𝗿𝗲 𝘆 𝗵𝗮𝗯𝗹𝗮𝗿𝗹𝗲; 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗵𝗮𝗯𝗹𝗮𝗿𝗹𝗲 𝘆 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻 É𝗹 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗼.
¿Podríamos caminar todo el día y toda la noche al lado de una persona y no decirle nada? ¿Podríamos estar actuando siempre con ceremonia? No, porque entonces estaríamos deseando que esa persona se fuera para poder descansar. 𝗗𝗲𝗯𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗮𝗰𝘁𝘂𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗮𝗺𝗼𝗿, 𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗹𝗹𝗲𝘇 𝘆 𝗵𝘂𝗺𝗶𝗹𝗱𝗮𝗱: 𝗮𝗰𝘁𝘂𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘂𝗻 𝗻𝗶ñ𝗼 𝗽𝗲𝗾𝘂𝗲ñ𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝘀𝘂 𝗣𝗮𝗱𝗿𝗲. 𝗘𝘀𝗲 𝗻𝗶ñ𝗼 ¿𝗻𝗼 𝗹𝗲 𝗰𝗮𝗻𝘁𝗮 𝗮 𝘃𝗲𝗰𝗲𝘀 𝘆 𝗹𝗲 𝗯𝗮𝗶𝗹𝗮 𝗮 𝘀𝘂 𝗽𝗮𝗱𝗿𝗲? Sigue pues, hija mía, que Yo estoy contigo, y te amo con locura. 𝑮𝒓𝒖𝒑𝒐 𝑴𝒂𝒓í𝒂 𝑨𝒖𝒙𝒊𝒍𝒊𝒂𝒅𝒐𝒓𝒂 (1988) 𝑼𝒏 𝒂𝒍𝒎𝒂 𝒆𝒏 𝑪𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐. 𝑳𝒊𝒃𝒓𝒐 𝑰