A veces, el mayor obstáculo para vivir es nuestra obsesión por entender para qué vivimos.Nos han convencido de que la vida es un rompecabezas que solo cobra sentido cuando encontramos la pieza maestra: el propósito. Pasamos los días, los meses y los años mirando un mapa, esperando una señal o buscando una revelación que nos confirme que vamos por el camino correcto. Pero, ¿y si esa búsqueda es precisamente lo que nos está alejando de la realidad?En este episodio me detengo a pensar en el cansancio de estar siempre llegando a alguna parte. No busco darte respuestas, sino compartir el alivio que se siente cuando dejas de perseguir una misión épica y te das permiso, simplemente, para estar aquí. Quizá el sentido de todo no sea un destino, sino el rastro que dejamos mientras dejamos de buscar.