Nació en Mar del Plata, emigró muy joven a Estados Unidos para competir, pero no le fue bien. Decidió quedarse y tuvo que dejar la bici para adoptar una nueva profesión que -nunca imaginó- sería el sostén de su familia.
A los 33 años, dejó todo lo que había construido con mucho esfuerzo en el exterior para retomar su sueño sobre dos ruedas y volver a su ciudad natal. Contra todos los pronósticos, se convirtió en campeón argentino, se sumó a la selección argentina y obtuvo la medalla de plata en los Panamericanos de Toronto 2015.
Darío vive actualmente en Lima, donde se desempeña como entrenador de la selección nacional de Perú de ciclismo y paraciclismo con la mira puesta en los Juegos Olímpicos de París 2024. Pero más allá de las metas profesionales, su máximo sueño y desafío personal es crear un Centro de Entrenamiento para acercar al ciclismo a chicos de Mar del Plata en estado de vulnerabilidad social.