Como dice San Pablo a Timoteo , debemos orar por los gobernantes para que nuestras naciones prosperen y sean naciones que garanticen la paz y el desarrollo de todos los ciudadanos, respetando sus libertades.
"Ante todo, te recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y llevar una vida piadosa y digna." 1 Timoteo 2,2