Un minuto de eternidad

Un minuto de eternidad

By ISAAC VERDEJOArtsBooks
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Un minuto de eternidad episodes

  • ASALTO

    Sin más preámbulo, Adonaios, con propia mano desenvainó su

    espada y la levantó para cercenar la cabeza de Enki.

    Un disparo en la distancia se escuchó y el brazo del

    concejal se desprendió del cuerpo. Niebla gris entró desde el exterior, rom[1]piendo vidrios de las
    ventanas, aventando las puertas y quitando obstáculos a su paso. Gemidos,
    lamentos y frío helado acompa[1]ñó la niebla que se
    proponía cubrir en su totalidad a Enki, desa[1]pareciendo
    entre la bruma. En su lugar, lobos feroces aparecieron.

    3 min
  • COMO FUE, ASÍ SERÁ

    Enki llegó al sistema Alcyone. Llamó su atención la ausencia

    de guardias en todo el trayecto. Ningún guardia. Ningún arconte. No podía ser
    tan sencillo y, sin embargo, el acceso estaba libre. Caminaron durante varios
    días a través de los bosques, reali[1]zando inspecciones de
    zona, lo que les permitió reconocer el terreno.

    Después de veinte días llegaron a la entrada de la ciudad.

    Unos mercaderes fueron los primeros seres con que se cruza[1]ron. A ellos les
    compraron vestimentas para los cuarenta y cua[1]tro
    caminantes, mismas que pagaron con piedras preciosas, oro y plata.

    9 min
  • MORIR O VIVIR

    La fuerza arconte entró al sistema opacando el brillo solar

    en tanto avanzaron a Salvath.

    —Chicos… han llegado los invitados —aseveró Sophis desde el

    cinturón de rocas, protegiendo el radio que comprende desde el sol hasta
    Artreo.

    La muerte ingresó a velocidad del sonido. Los aliados

    activaron los escudos desde la franja de meteoritos con dispositivos cada
    doscientos kilómetros

    10 min
  • CONTEO REGRESIVO

    Durante este tiempo, Utuabzu y Elegarias trabajaron poniendo

    en marcha los dispositivos que se requerían para devolver a los arcontes al
    Tartarus.
    Fueron meses de preparación antes de terminar la
    plataforma de Cholula. Debía estar exactamente en alineación con Artreo,
    mientras en Egipto restauraron con mucho cuidado las construcciones
    megalíticas, agregando en la punta de la pirámide mayor un dispositivo metálico
    esférico

    4 min
  • NUEVE AÑOS DESPUÉS

    Un lamento largo, un gemido seco. Del charco en el piso, a

    unos metros de Kamprupaigne, líder orco, un brazo cadavérico salió, buscando
    donde apoyarse. Segundos más tarde, el otro brazo hizo lo mismo. Ambos se
    impulsaron para que del charco de agua sucia emergiera un cuerpo sin vida, un
    cadáver ocupado por energía necro.

    11 min
  • LIBER QUINTUS

    Veo que has llevado tu lectura hasta este capítulo. Me

    gustaría decirte que, con la muerte de los dos traidores, la recuperación de
    Bóreas y la nueva alianza entre Samael y Enki, nuestra historia se perfila con
    un final feliz. Una mezcla de amor, terror, misterio, encontró su final después
    de tantas páginas

    8 min
  • DE SAMAEL A LILITH

    Miedo tienen que estemos juntos tú a mi lado, yo al tuyo.

    Miedo sienten por lo que somos cada uno por su cuenta, ambos en el centro, cual
    estrella, ambos rodando como locos.

    Piensan que nuestro esplendor, estando unidos, los va a

    irradiar. ¡Se equivocan! No los vamos a iluminar. A este mundo ¡Lo vamos a
    incendiar!

    2 min
  • TRISQUEL

    ¿Estás de acuerdo? —cerró la conversación Abraxas. —Si, su majestad. Así lo haré

    —respondió Sophis, mientras re cibía de manos del poderoso, un dije de oro con
    un trisquel en trelazado a un círculo. El dije contenía inscritas runas
    nórdicas, sigilos mágicos de procedencia arconte y sellos abraxianos

    4 min
  • UN DISPARO EN LA OSCURIDAD

    En la isla de Itaca, escondido de los sabuesos arcontes, en

    me dio de la salvaje fauna, Bóreas se había recuperado física y emocionalmente.
    Utu, con ayuda del soldado nórdico, logró bajar a Bóreas del ár bol en que se
    había atorado. Con la sangre en la cabeza durante nueve días, fue un milagro
    que aun tuviera pulso.

    4 min
  • CORAZONADA

    En la cordillera de los andes, pese el extremo frío, un ser

    de piel dorada descendió cubierto sólo con una túnica. Sus pasos se hundieron
    en el hielo. El hombre miró sus piernas cubiertas has ta la rodilla y se elevó
    un poco, hasta ajustar el nivel de la nieve y caminó sobre ella. Caminó unos
    días hasta encontrar el valle de nazca. Cuando se encontró en medio de las
    figuras talladas en la tierra, de sus ropas sacó una bolsita de piel que contenía
    huesos de arconte. Encendió una fogata, trazó su sigil y aventó a la fogata una
    mezcla de pirul, artemisa y amapola. Tomó unos hongos y los machacó lo
    suficiente para hacer una pasta con ceniza y sangre. Con esa pasta dibujó unos
    símbolos en su cara.

    3 min

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Dioses. Esos seres impresionantes, capaces de decidir el destino de los pueblos, considerados inmortales, temerarios en todo sentido, vivieron con gloria y esplendor durante los inicios de nuestra historia.