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No sabe cuándo o cómo empezó a escuchar música pero si sabe que lo hizo. Participò de un coro hasta que le cambió la voz y encontró en Rosario su lugar en el mundo. Juan Cruz es más rosarino que muchos de nosotros y lo enamora que sus hijos sean felices. No sabía por qué lo invitamos aunque, al terminar el programa, alguna idea se dio.
Voz y piernas de Matilda, Checho nació en zona sur cuando lo que más habían eran descampados y canchas de fútbol. En la secundaria se le ocurrió tirar unos pasos de breakdance y después estudiar cine donde las vueltas de la vida lo unió con Nacho.
Amante del terror, se considera un tipo simple que ama su cotidianeidad y ese hecho extraordinario que es el escenario.
Nacido en barrio Azcuénaga pero, en realidad, de barrio Belgrano Maxi se pasó varios años con sus abuelos en la casa de fotos, la quiniela y acompañando a su abuelo a las inauguraciones de muestras. Pasaron años, bares y muestras hasta que en 2009, junto a Ana, armaron Ivàn Rosado que, al día de hoy, tienen más de 100 muestras y libros en su espalda. Es demasiado lo que han hecho como para resumirlo así que los invito a que escuchen el programa o, directamente, vayan a hablar con él los jueves (copa de por medio).
Cuando era chica escribiiía cuentos de ositos divorciados pero frenó hasta más entrados los veintipico. En el medio le llegó el llamado de Dios que atendió pero por un tiempo. Luego vino el punk y la viralidad de sus videos. Hoy, tallerista y alumna, escribe y se fanatiza por las cosas que la emocionan.
Por ejemplo: Pablo Comas.
En Leones comenzó su amor con la literatura, tanto es así que iba de la biblioteca de su escuela a la municipal para leer a Sor Juana, Rubén Darío, Descartes y todo lo que su cuerpo le pidiera. Para él la escritura es una manifestación física y sus poemas una necesidad. Además, al final, nos recomienda una serie.
En el penúltimo encuentro del ciclo tuvimos la suerte de charlar con Federico Ferroggiaro (autor de "El miedo vino después") y con el maestro Mauricio Kartún (autor de la novela "Salo solo, el patrullero del amor"). Cómo aparecen las historias, qué leemos, qué nos marcó y otras tantas cosas fueron el tema de conversación en una plataforma Lavardén en la que no cabía ni un alfiler.
Olvidó sus dos años de piano y cómo hacer acordes hasta que le pidió a un compañero de la Gurruchaga que le enseñara como hacer un DO en la guitarra. Alguien le preguntó si sabía tocar el bajo y contestó que si aunque no y así, a pura fuerza de voluntad, construyó una carrera musical en el under rosarino con Matilda y los Daylight.
Es de la ciudad de San Lorenzo pero solo vivió ahí unos meses aunque con eso se da la libertad de criticar a "los rosarinos" y, algunas veces, pienas que no hay que darle a la gente lo que la gente pide.
Comenzamos hablando de cine y después nos metimos con los libros pero siempre estuvimos charlando sobre lo mismo: las historias. Leo y Lucho son dos expertos consumidores de cine pero por sobre todo de ese cine que pareciera que no tiene lugar en las academias.
Por eso la charla estuvo tan buena porque nos olvidamos de que estábamos en la Feria del libro y nos dedicamos a hablar de lo que nos gusta: las historias.
No tengo muchas cosas para decir, solo que Gustavo es un amante del arte. Se vino a los 26, con su mujer y dos hijos, desde Ceres a estudiar teatro a Rosario. Luego todos deberíamos saber que hizo de todo: dirigió, escribió, actuó pero nunca pudo hacer Solaris en teatro.
Lo único que nos queda en el tintero es que termine de ver "Six Feet under" y me diga si al final lloró o no.
Así como dijimos que íbamos a entrevistar a alguien que vamos a entrevistar en el futuro tambièn podemos decir que la charla con Federico Ferroggiaro se centró solamente en las historias. Cine y literatura fueron y vinieron en una charla que quedó cortísima pero que, por suerte, seguirá en un futuro.
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