“Gracias, Señor, por tu inmenso amor y tu gran bondad. Vengo ante ti para que me llenes nuevamente de tu alegría, recarga mis pilas para seguirte y servirte con más fe, esperanza y caridad. Sumérgeme en el río de tu Espíritu y renuévame por dentro y por fuera para que todo lo que piense, sienta, diga y haga sea para más amarte y mejor servirte. Amén.”