“Señor, gracias por tu paciencia infinita con mi alma, la dejas reluciente y yo la sigo ensuciando, pero cada día veo cómo vas obrando en mí para evitar que caiga en los mismos errores de la misma manera e intensidad,sigue derramando tu santo Espíritu sobre mí para que mi corazón quede limpio. Sumérgeme en ti, pues sólo con tu ayuda venceré a mi carne , al mundo y al maligno que intentan alejarme de ti, pero nunca lo lograrán porque mi alma está unida a ti y tu diestra me sostiene. Amén.”