"Señor, gracias porque me sostienes, porque me haces prosperar y crecer en medio de las dificultades y los desengaños. Que tu gracia sea más fuerte que la envidia, el miedo y cualquier otra motivación para hacer el mal o dejar de hacer el bien. Permite que mantenga la paz y la fidelidad a tus preceptos aún en situaciones donde las consecuencias puedan ser funestas para mí en ese momento. Recuerdame siempre que estoy en el mundo, pero no soy de él, soy la obra de tus manos y a tus manos quiero volver. Amén."