La vida son dos días, y en esos dos días una victoria de la UDA puede resultar un ejercicio de felicidad efímero. Ahora estamos viviendo una de ellas, así que disfruta, festeja, haz uso de tu capacidad para sonreír, porque no sabemos cuánto puede durar ni cuándo llegará el próximo descalabro. Mientras El Toralín de Ponferrada se avista ya en nuestro errático camino, bebamos alguna pócima mágica porque el viernes puede que nuestro éxtasis se dispare o que el pozo negro vuelva a abrirse. Vente con nosotros a través de este trepidante devenir.