¡Hijo! ¿por qué hiciste lo que te pedí no hagas?. No fuí yo, mis amigos me dijeron que lo hagamos. Pero me prometiste que no lo harías. No es mi culpa me dejé llevar. Tal vez, entiendo que nadie te obliga, la decisión estaba en tu poder. No, aún así, todos lo hacían, no podía ser el único. Sos tan responsable como el resto de tus amigos. Debiste poner un freno a todo esto. Insisto en que otros fueron los que idearon este plan, a mi no se me ocurrió. ¿Hasta cuando vas a seguir negando? Todos nuestros actos tienen consecuencias. Por más que se intenten esquivar, no es factible. Muchas veces nos engañamos pensando que no debemos pagar por nuestros errores.